Ha llegado la mala hora para la presidenta Dilma Rousseff, después de varios años prósperos para la economía brasileña. Rousseff tiene que lidiar con el bajo crecimiento de Brasil en los últimos periodos, en contraste con una expansión de 7.5% que tuvo en el 2010, bajo el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.

La economía brasileña ha tenido en los recientes 10 años un crecimiento fluctuante. En el 2011 terminó con un crecimiento de apenas 2.7%, considerado bajo para un país de los BRIC (Brasil, Rusia, India, China).

Las políticas monetarias internas y la desaceleración de las grandes economías del mundo, en especial China, son vistas como las causas de esta desaceleración.

Corresponde a la dinámica de la economía internacional, dado que una proporción de exportaciones brasileñas va para Europa, Estados Unidos y China. Con la disminución de la demanda, la consecuencia es una desaceleracion , opinó Luis Carlos Guzmán, director del Departamento de Economía de la Universidad Central.

Una proporción de 18% de las exportaciones brasileñas va para China. Es más, Brasil le aporta más al país asiático que Estados Unidos.

La balanza comercial entre estos dos países ha sido últimamente superavitaria en favor de la brasileña.

China es un socio muy significativo para los brasileños. En el 2011 los commodities cayeron y eso le pegó indirectamente , dijo Felipe Campos, director de Investigaciones de Alianza Valores.

Hay otro elemento clave para la desaceleración: su política contraccionista por su preocupación inflacionaria, añadió Campos.

Hasta el punto de entrada de Lula da Silva a la Presidencia en el 2003, Brasil venía de una superinflación en la década de los 90, que debió ser contrarrestada con altas tasas de interés que llegaron a subir hasta 26 por ciento.

En la actualidad, las tasas están en 9.75%, pero sólo porque se dio una reducción de 75 puntos básicos en la inflación, después de que se conocieran los bajos datos de crecimiento del 2011.

Es importante que la caída de la demanda china haya reducido las exportaciones, pero no es la única causa de la desaceleración , expuso Diego Ochoa, director de Investigaciones de compañía Profesionales de Bolsa.

Para el analista, parte de la preocupación en la inflación venía de que algunos sectores se estaban sobrecalentando en su economía.

Otro de los problemas que tiene Brasil es que el exceso de flujo de dólares a su economía ha hecho que el real se revalúe por encima de lo conveniente. Para evitar que el real siga aumentando su valor con respecto a la moneda estadounidense y afecte las exportaciones, el gobierno ha aplicado medidas que parecen estar dando fruto.

El real se fortaleció 8.7% en los dos primeros meses del año con respecto al dólar. Desde comienzos de marzo, cuando Brasil redobló los intentos de contener el aumento, cayó 4.8 por ciento.

Una de las medidas fue la extensión de un impuesto de 6% a los préstamos extranjeros y bonos emitidos en el exterior.

El impuesto, que en un primer momento se aplicó a los préstamos extranjeros de hasta dos años, ya se había extendido a tres años el ?1 de marzo.

La desaceleración no ha afectado a la presidenta Dilma Rou-sseff, que goza de una popularidad récord tras un año de mandato. Según la encuesta del instituto DataFolha, Rousseff contaba con una confianza en su gestión de 59% a principios de este año, lo que significó un aumento desde 49% de hace seis meses.

La caída de la demanda china ha reducido las exportaciones, pero no puede apuntarse como la única causa de la desaceleración .

Diego Ochoa, director de Investigaciones de Profesionales de Bolsa.

La demanda de China es importante para todo el planeta, pero es un socio muy significativo para los la economía de Brasil .

Felipe Campos, director de Investigaciones Alianza Valores.

Contenido de la Red Iberoamericana de Prensa Económica