Brasil recortó en 0.50 puntos porcentuales la tasa de interés anual de referencia Selic, de 9% a un mínimo histórico de 8.5% al año, más preocupado por el bajo crecimiento económico que por la inflación en un contexto de crisis internacional.

" En este momento, permanecen limitados los riesgos para la trayectoria de inflación" en un contexto de "fragilidad de la economía global", señaló el Comité de Política Monetaria del Banco Central (Copom) en un comunicado.

Se trata del séptimo recorte consecutivo de la tasa interbancaria desde agosto del año pasado, cuando estaba en 12.5%, pero sigue siendo una de las más altas del mundo, herencia de un país que luchó contra la hiperinflación en la década de los 80 y 90.

La decisión del Banco Central era esperada por el mercado ante la perspectiva de una desaceleración del crecimiento de la economía brasileña este año y un índice de inflación controlado que, según el instituto emisor, se mantendrá en 2012 al centro de la meta oficial de 4.5%, después de que el año pasado se disparó a 6.5 por ciento.

"Era lo que esperábamos. El nivel de actividad está muy bajo, se prevé una desaceleración acentuada del PIB en el primer trimestre y la inflación está retornando al centro de la meta con una caída continua y significativa", dijo a la AFP Felipe Queiroz, analista de la calificadora de riesgo Austin Rating.

Recientemente, el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff redujo su estimación de crecimiento de 4.5% a 4% para 2012. La economía de Brasil, la sexta del mundo, se desaceleró al 2,7% en 2011 frente al vigoroso crecimiento de 7.5% en 2010, impactada por el enfriamiento de su industria.

"Hoy el objetivo del Banco Central ya no es sólo el control de la inflación, sino también estimular el nivel de crecimiento en esta coyuntura internacional desfavorable. Para Brasil, hoy la inflación no es un problema; el gran desafío ahora es crecer", enfatizó Queiroz.

El analista de Austin prevé además que la tasa interbancaria llegue a 8% a finales de este año.

"Esta reducción claramente es un indicador de que el nivel de actividad de la economía brasileña no se ha recuperado como se esperaba", señaló de su lado Rogério Sobreira, profesor de la Escuela de Administración y Economía de la Fundación Getulio Vargas.

"Un nivel de actividad que no se ha recuperado, sumado a una inflación controlada, da espacio para esta expansión monetaria", añadió en declaraciones a la AFP.

Preocupado por estimular el PIB, que según el mercado crecerá por debajo del 3% este año, el gobierno ha lanzado últimamente una batería de medidas para reactivar el consumo en un país con más de 190 millones de habitantes.

Además, el Ejecutivo se ha empeñado también en que los bancos privados traspasen a sus clientes la reducción de la tasa de interés para facilitar y ampliar el acceso a los créditos.

El gobierno ha reducido impuestos, bajado precios de algunos productos e incluso modificado el sistema de rendimientos de las cuentas de ahorro, vinculado también a la tasa Selic, mientras el autónomo Banco Central ha intervenido de su lado el mercado para contener la valorización del real, que afectó duramente la competitividad de la industria brasileña.

"Al promover un nuevo recorte el gobierno da un incentivo a la economía, que crece a ritmo muy lento. La reducción también es un aliento a la debilidad industrial del país, que viene mostrando dificultades en presentar señales consistentes de crecimiento", declaró la organización Fuerza Sindical a través de un comunicado.

La producción industrial se contrajo 3% en el primer trimestre de este año.

RDS