Las preocupaciones sobre el lento ritmo de la actividad económica dominan la agenda política del gobierno brasileño. La mandataria Dilma Rousseff presentó dos planes que suman 61,200 millones de dólares para acelerar la economía del país sudamericano, con los que comprará nueva maquinaria y equipos de transporte, además de impulsar la agricultura.

El 27 de junio pasado, el gobierno brasileño anunció un paquete de medidas para estimular a los sectores más afectados por la crisis internacional. El plan prevé compras gubernamentales de camiones, autobuses, tractores, ambulancias y vehículos blindados para el Ejército y acumula una bolsa de 4,217 millones de dólares.

Entre los equipos que el gobierno adquirirá para estimular al sector productivo y que darán preferencia a productores nacionales destacan la compra de 8,570 autobuses, 8,000 camiones, 3,000 tractores, 3,591 excavadoras, 1,330 aplanadoras, 50 perforadoras de pozos, 2,125 ambulancias y 1,000 furgonetas dotadas con equipos médicos.

Un día después, la Presidenta de Brasil anunció un ambicioso plan de apoyo a la agricultura, dotado de 57,000 millones de dólares y que apunta a reforzar el papel del campo como palanca del crecimiento económico.

Dilma Rousseff definió al Plan Agrícola y Pecuario 2012-2013 como un nuevo instrumento contra la crisis mundial , que además permitirá apuntalar los planes del gobierno para generar fuentes de trabajo y atajar así los efectos de las turbulencias globales.

La Presidenta aseguró que el aumento de la productividad que se espera con este plan se dará además con los mayores cuidados en relación a los ecosistemas protegidos, porque el crecimiento no es ni puede ser incompatible con la preservación medioambiental .

Las autoridades brasileñas ponen su atención en la inversión privada, que cayó casi 2% anual el primer trimestre del 2012 y llevó la tasa de inversión/PIB bajo 19 por ciento.

La inversión se ha visto dificultada tanto por las incertidumbres sobre el panorama externo como por las crecientes preocupaciones sobre la falta de dinamismo de la economía brasileña y el fracaso en abordar de inmediato los factores estructurales que impiden el potencial de crecimiento del país (infraestructuras viejas, una fuerte carga tributaria, mercados laborales rígidos y burocracia).

Pese a los esfuerzos del gobierno por impulsar la disponibilidad del crédito y el actual y agresivo ciclo de alivio monetario, promovido por el Banco Central de Brasil, hubo casi nula reacción del sector corporativo, particularmente en el segmento manufacturero, que tiene más dificultades por la competencia de las importaciones (a pesar de la reciente depreciación del real).

PLAN MILLONARIO

En respuesta, el gobierno aceleró su agenda de inversión pública, especialmente aquellos proyectos del Programa de Aceleración de Crecimiento (PAC), que arrancó en el 2007. Con este fin, lanzó Equipamientos PAC, que supone adelantar las compras del gobierno de maquinaria y equipamiento, asociadas parcialmente a proyectos de inversión públicos.

De las compras totales anunciadas, 3,263 millones de dólares son elementos de gastos no contemplados en el presupuesto de este año. La mayor parte de estas compras se concentra en maquinaria para construcción pesada y equipo de transporte; hay otras, con una bolsa de 741  millones de dólares, destinadas a equipo de defensa, incluyendo lanzamisiles móviles.

Durante el anuncio formal de Equipamientos PAC, la presidenta Dilma Rousseff sostuvo que el principal objetivo de su gobierno es impulsar la actividad económica local, evitando ceder a aventuras fiscales .

La Mandataria citó los problemas fiscales que enfrentan las economías desarrolladas, intentó rechazar la noción de que la aceleración de las compras del gobierno tendrá implicancias adversas en las metas fiscales, concretamente en el objetivo principal de superávit del gobierno central, de 53,657 millones de dólares (la meta principal de superávit ahora se fija en términos nominales en vez de ser parte del PIB).

De acuerdo con cálculos del PIB realizados por el Ministerio de Finanzas, el objetivo del sector público como un todo (incluyendo gobiernos locales y estatales) sería aún consistente con un superávit principal de 3.1% del PIB. Ya que Equipamientos PAC supone compras adicionales de 3,263 millones de dólares, la medida por sí misma podría potencialmente reducir el superávit en la misma cantidad ó 0.2% del PIB.

Maquinaria y transporte

27 de junio

  • El gobierno anunció un paquete de medidas para estimular a los sectores más afectados por la crisis internacional, que contemplan compras gubernamentales de camiones, autobuses, tractores, ambulancias y vehículos blindados para el Ejército por 4,217 millones de dólares.

Plan Agrícola y Pecuario

28 de junio

  • Un día después del primer estímulo, la presidenta Dilma Rousseff anunció un ambicioso plan de apoyo a la agricultura, dotado de 57,000 millones de dólares que apunta a reforzar el papel del campo como palanca del crecimiento económico.

Contenido de la Red Iberoamericana de Prensa Económica