El Gobierno de Brasil se comprometió a tomar nuevas agresivas medidas de estímulo, luego de que se informara que la economía creció sólo 2.7% en el 2011 con respecto a la alza de 7.5% del año previo. Esto elevó los temores a que uno de los mercados emergentes más dinámicos del mundo caiga en una era de mediocre expansión.

La fuerte desaceleración económica durante el primer año de mandato de la presidenta Dilma Rousseff llevó a Brasil a tener un peor desempeño que sus pares de América Latina, dado los problemas de la industria local con los mayores costos empresariales y la apreciada moneda local.

Un repunte en el gasto del consumidor y las sólidas exportaciones agrícolas permitieron que el país eludiera la recesión durante el segundo semestre del año, según datos divulgados.

Inversionistas apuestan a que el flojo desempeño lleve al banco central a rebajar las tasas de interés de manera más agresiva, con un recorte de al menos medio punto porcentual e incluso de hasta 75 puntos básicos, en su reunión del miércoles.

El ministro de Hacienda, Guido Mantega, indicó que los datos muestran una moderada recuperación en el cuarto trimestre del 2011, lo que probablemente se acelerará en el transcurso del 2012.

Prometió que el gobierno ofrecerá incentivos tributarios y otras medidas de estímulo para apuntalar al sector manufacturero y la inversión en particular.

HABRÁ ESTÍMULOS

Estamos mejor posicionados para dar estímulo este año e implementaremos todas las medidas necesarias para estimular la economía , sostuvo Mantega.

En todo caso, los datos reforzaron la mayor preocupación de Rousseff y de muchos líderes empresariales: que Brasil vire hacia un extenso periodo de deslucidas tasas de crecimiento de 3% anual en medio de un mercado laboral ajustado, lamentable infraestructura y otras barreras que impiden que la economía se expanda más rápido.

Pero el estímulo también puede fracasar. La inflación llegó a un máximo de siete años de 6.5% el año pasado y, aunque se ha desacelerado en los últimos meses, podría no dejar espacio para que el gobierno aliente a la economía sin correr el riesgo de avivar a los precios.

El Producto Interno Bruto de la mayor economía de América Latina se expandió 0.3% en el cuarto trimestre, desde una contracción revisada del 0.1% en el tercer trimestre, indicó la agencia oficial de estadísticas IBGE.

El crecimiento del 0.3% en el último trimestre muestra que la economía ha repuntado con respecto a los trimestres previos , comentó Rafael Bistafa, economista de Rosenberg & Associados.

Y para este año está demostrando que lo peor ya pasó en el tercer y cuarto trimestres del 2011, puntualizó el especialista.

CONVERSAN EN ALEMANIA

Merkel y Rousseff, de acuerdo sobre más cuotas al FMI, pero no sobre la política monetaria

La canciller alemana, Angela Merkel, aseguró este martes que la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, le garantizó que Brasil contribuirá a fortalecer los recursos del Fondo Monetario Internacional (FMI) para ayudar a la zona euro, pese a haber criticado cáusticamente la política monetaria europea y estadounidense.

Desde la cumbre del G-20 de Cannes (noviembre del 2011) hemos dicho que estamos de acuerdo en participar en el aumento de los medios del FMI , dijo Rousseff en una conferencia de prensa durante la visita al Salón Tecnológico de Hannover, en Alemania, en el que Brasil fue la invitada de honor.

No obstante, la Mandataria de izquierda brasileña lo condicionó a un aumento de la participación de los países emergentes en los órganos directivos de la institución.

Merkel no sólo no se opone, sino que ve muy natural que se refuerce la influencia de los países emergentes en el FMI y enfatizó, en este sentido, que Alemania y Brasil están en gran armonía.

Pero esta armonía no se aplica a la política monetaria, fuertemente criticada por la Presidenta de la sexta economía mundial, que en el 2011 sufrió una desaceleración en su crecimiento de sólo 2.7 por ciento.

En el 2012 se espera un crecimiento mayor entre 4 y 4.5% y una inflación de 4.5 por ciento.

Rousseff reiteró sus temores por la expansión monetaria en Estados Unidos y Europa para luchar contra la crisis de la deuda, al estimar que los europeos están haciendo una devaluación artificial de su moneda.

Esto perjudica a los países emergentes, en particular al gigante sudamericano, cuya moneda se ha convertido en un valor refugio, apreciándose fuertemente con respecto al dólar y al euro, lo que penaliza sus exportaciones.

Lo que Brasil quiere con esto es mostrar que está en marcha una forma competitiva de protección de mercado, que es el cambio (...) El cambio es hoy una forma artificial de protección del mercado , dijo Rousseff a la prensa.

Angela Merkel dijo comprender estas preocupaciones y aseguró que se trata de una medida temporal.