El Banco Central de Brasil elevó en medio punto porcentual la tasa de interés interanual Selic, de 11.75% a 12.25%, en una decisión que era esperada por el mercado frente al escenario de alta inflación y bajo crecimiento.

"Evaluando el escenario macroeconómico y las perspectivas de inflación, el Copom (el Comité de Política Monetaria del Central) decidió, por unanimidad, elevar la tasa Selic", indicó el ente emisor en un comunicado.

La Selic llega así a su nivel más alto desde julio del 2011, cuando estaba en 12.5 por ciento. Con este ajuste se espera desestimular el crédito al consumidor, liberando presión sobre los precios.

Brasil, la mayor economía de América Latina, prevé un crecimiento próximo a cero en el 2014 mientras la inflación cerró en 6.41%, cerca del techo de la meta de 6.5% establecido por el Banco Central.

Este lunes el Fondo Monetario Internacional redujo drásticamente su expectativa de crecimiento de Brasil en el 2015, de 1.4% a 0.3%, ante la posible retirada de capitales del país y el impacto por la desaceleración china.

"Conservadora, equivocada..."

El aumento de la tasa "dificultará aún más la recuperación de la economía", cuestionó la Confederación Nacional de la Industria (CNI) en un comunicado.

"Los efectos directos de esta medida son la elevación de los costos de financiamiento, la dificultad del acceso al crédito y en consecuencia la reducción del consumo de las familias y las inversiones de las empresas", advirtió la CNI.

Foróa Sindical (fuerza sindical) catalogó la decisión de "conservadora" y consideró que "va a deprimir aún más la economía" y "es contraria a cualquier proyecto de desarrollo para el país".

Los comerciantes también calificaron la medida de "equivocada" considerando "la fuerte desaceleración del consumo", según dijo Rogerio Amato, presidente de la Asociación Comercial de Sao Paulo (ACSP).

"Consideramos que más que elevar los intereses o los impuestos, se debe cortar gastos para controlar la inflación", añadió.

El gobierno de la izquierdista Dilma Rousseff, que asumió en enero para un segundo mandato de cuatro años, adoptó una política de austeridad con miras a equilibrar las cuentas públicas, recuperar la confianza de los mercados y atraer inversiones.

De seis a nueve meses

Los efectos del alza de la tasa de referencia sobre la inflación pueden tardar "entre seis y nueve meses" en manifestarse, dijo a la AFP José de Lima Gonóalves, economista jefe del banco Fator.

Enero y febrero son meses de ajustes ya previstos en los denominados "precios administrados", aquellos que no varían con el consumo, como las tarifas municipales de energía, teléfono, transporte, entre otras.

"La expectativa es que la inflación todavía empeore, que llegue a 7%, 7.1%", consideró Gonóalves.

Pieza clave de este rompecabezas es el ministro de Hacienda Joaquim Levy, respetado por los mercados y criticado por el oficialista Partido de los Trabajadores. Levy anunció el lunes un aumento de impuestos, entre ellos uno que elevará 0.22 reales (0.083 dólares) el precio de la gasolina.

El gobierno reactivó igualmente impuestos y subió aranceles sobre importaciones.

Las medidas de ajuste anunciadas hasta ahora prevén además un recorte de gastos de funcionamiento en el Ejecutivo y restricciones al seguro de desempleo y pensión por muerte.

Con estas disposiciones y otras por anunciarse, Brasil espera conseguir en el 2015 un superávit fiscal primario (ahorro para el pago de la deuda pública) de 66,000 millones de dólares (1.2% del PIB), tras fracasar en los últimos años en su meta fiscal.

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