El gobierno brasileño anunció un plan de concesiones por 27,100 millones de dólares para atraer inversiones que modernicen los puertos, en un nuevo intento por estimular el crecimiento de la economía y actualizar la atrasada infraestructura del país.

El plan está acompañado de un nuevo marco regulatorio, una reorganización de la administración de la red portuaria y la disponibilidad de créditos on condiciones atractivas para los inversores.

El nuevo programa contempla que unos 15,000 millones de dólares sean invertidos en el período 2014-15 y otros 12,000 millones entre 2016-17, anunciaron la presidenta Dilma Rousseff y el ministro del área de puertos, Leonidas Cristino, en una ceremonia con autoridades y empresarios.

"El programa que anunciamos es una invitación a los empresarios a invertir en la modernización y ampliación de la capacidad del sector portuario en alianza con el Estado, con reglas transparentes y oportunidades de rentabilidad para el capital invertido", declaró la presidenta.

"Seremos aliados, porque el gobierno y los empresarios son conscientes de que puertos eficientes son fundamentales para el desarrollo de nuestro país", enfatizó Rousseff, del Partido de los Trabajadores.

Sexta economía del mundo y anfitrión del Mundial de Fútbol-2014 y los Juegos Olímpicos-2016, Brasil tiene 8,500 kilómetros de vías navegables y una red de 37 puertos, tres de los cuales están en concesión privada.

Por estos terminales circulan anualmente unos 700 millones de toneladas de diversos productos, más de 90% de las exportaciones brasileñas, según estadísticas oficiales.

Con China como su principal socio comercial desde el 2009, cuando desplazó a Estados Unidos, Brasil es el mayor exportador mundial de carne bovina, el mayor productor y exportador de café y el segundo exportador a nivel mundial de soja. Es también el segundo mayor exportador mundial de mineral de hierro, el principal componente del acero.

Pero su deficiente infraestructura y la falta de competitividad son un talón de Aquiles para su comercio internacional y también para sostener el crecimiento de su economía, que este año crecerá apenas 1.2%, según las últimas estimaciones del mercado.

La economía del gigante sudamericano se desaceleró en el 2011, cuando se expandió un débil 2.7% contra el vigoroso 7.5% del 2010.

"Si aún con las limitaciones de nuestro sector portuario y de nuestra red ferroviaria y de carreteras Brasil es el mayor exportador de alimentos y minerales del mundo, tenemos certeza que llegaremos a niveles mucho más expresivos con la mejoría de nuestros caminos y puertos", enfatizó Rousseff.

Todas estas modificaciones "ayudarán a tornar las exportaciones brasileñas aún más competitivas, generar más empleo, atraer más inversiones. Por eso vamos a fortalecer la planificación del sector portuario", insistió.

El programa del gobierno contempla también 1,300 millones de dólares para atraer inversiones para mejorar o construir accesos terrestres a los puertos.

Según el ministro de la Secretaría de Puertos, que depende de la Presidencia y desde ahora centralizará la administración de toda la red portuaria del país, "el objetivo más importante es tener más movimiento y menores costos en el sistema portuario brasileño".

El nuevo marco regulatorio eliminará las barreras de entrada a los puertos, agilizará los procesos de arriendo u obtención de licencias y regulará los servicios de asistencia a los navíos, entre otras medidas.

En agosto pasado el gobierno lanzó un plan similar de inversiones por más de 60,000 millones de dólares para carreteras y vías férreas, que proyecta otorgar en concesión a empresas privadas la construcción o ampliación de 7,500 kilómetros de grandes carreteras de Brasil.

Antes de fin de mes el gobierno lanzará otro plan similar para atraer inversiones que modernicen sus saturados y deficientes aeropuertos.

Contenido de la Red Iberoamericana de Prensa Económica