Bank of America (BofA) revisó nuevamente la expectativa de crecimiento del PIB de México para el 2020 al ubicarlo ahora en -10 por ciento. No obstante, señaló una recuperación en el 2021, con un repunte de 2 por ciento.

En un documento, la institución financiera consideró que sólo en el segundo trimestre del 2020, habrá una contracción del PIB de 40% respecto al trimestre previo y de -12% interanual, y su expectativa es que la recuperación tenga forma de U alargada que probablemente dejará el nivel del PIB por debajo del nivel previo al coronavirus incluso para fines del 2021.

Al mismo tiempo, consideró que una recesión tan profunda terminaría con más de 1 millón de empleos formales en el 2020.

Desde el lado externo, mencionó que es probable que Estados Unidos tenga una recesión más profunda y una recuperación más lenta de lo que se creía, mientras que del lado interno, en México los datos para el segundo trimestre apuntan a una caída más profunda de lo esperado.

"En abril, la producción automotriz cayó 98% interanual, las ventas en grandes almacenes (ANTAD) cayeron 26% interanual en términos reales y los empleos formales se contrajeron -2.2%, con más de medio millón de empleos perdidos”, destacó.

Estímulo fiscal y monetario actuales, no ayudarán a recuperación rápida

BofA resaltó que el estímulo fiscal y monetario en México no está sentando las bases para una recuperación rápida.

“El estímulo fiscal para ayudar durante la emergencia económica es inferior al 1% del PIB. La tasa de interés real del banco central aún se encuentra en territorio positivo. Y el programa del banco central para otorgar préstamos a las pequeñas y medianas empresas afectadas por la epidemia, el programa más grande para ayudar a la economía, todavía no está vigente (1.1% del PIB)”.

De igual forma, señaló que las decisiones de la administración actual siguen siendo perjudiciales para la inversión privada.

“El ejemplo más reciente es el 15 de mayo, cuando México aceleró las medidas para dar al gobierno más control sobre quién puede generar energía, dónde pueden operar y cuánto pueden producir. Las medidas contravienen la legislación de la reforma energética y frenan la participación privada en el mercado eléctrico, consolidando la generación en la empresa de servicios públicos (CFE)”.

De igual forma, refirió que la respuesta a la emergencia de salud tampoco conduce a una recuperación rápida.

Añadió que una caída profunda de la actividad y una recuperación débil podrían retroalimentar la radicalización de las políticas.

“Creemos que existe incertidumbre con respecto a cuán profunda puede caer la economía y cuán débil será la recuperación. Estamos más preocupados por esto último, ya que ningún estímulo político, el clima antiempresarial y una respuesta defectuosa a la emergencia sanitaria, retrasarían la inversión y el posible consumo, lo que provocaría una recuperación débil”, concluyó.

kg