Nelson Barbosa, el nuevo ministro de Hacienda de Brasil, envió un mensaje de calma a los mercados, al definir el ajuste fiscal y el control de precios como sus prioridades, recogiendo parte de la agenda de su antecesor. Estamos en una etapa de ajuste, en la construcción de un nuevo ciclo de desarrollo, que obliga a un reequilibrio fiscal (...) Nuestro mayor desafío es fiscal, que depende únicamente del Estado brasileño , afirmó Barbosa, quien el viernes susituyó en el cargo a Joaquim Levy, un ortodoxo bien visto por el mercado que en las semanas recientes reprochó en público las decisiones de su jefa, la presidenta Dilma Rousseff.

En su primera declaración al frente de Hacienda, Barbosa, quien se desempeñaba como ministro de Planificación, defendió las medidas de Rousseff para recuperar el marco fiscal, como la contención de costos, y aseguró que se deben tomar medidas para controlar la inflación. El Banco Central ha tomado medidas para reducir la inflación. Este esfuerzo está en curso , dijo Barbosa, un economista más heterodoxo que su antecesor.

Levy dejó el cargo, en un nuevo capítulo de la crisis política y económica que sacude a Brasil. Levy trabajó para el FMI y tenía el respaldo del mercado financiero, pero su plan de ajuste para controlar el gasto público mientras el país se hundía en una espiral recesiva encontró fuertes resistencias en el gobernante Partido de los Trabajadores al que pertenece Rousseff.

Aislado, dio claras señales de que su ciclo había terminado.

Una de las razones de la partida de Levy es el fracaso del gobierno de prometer un ahorro fiscal primario de 0.7% del PIB en el 2016. La cifra fue reducida a 0.5%, pese a la oposición de Levy. Y en el 2015, el gobierno comenzó presupuestando un superávit primario de 1.2% del PIB pero redujo la meta cinco veces, terminando el año con un déficit de 2 por ciento.

Un nuevo ciclo

Barbosa, un economista afín a las ideas desarrollistas y a políticas fiscales menos restrictivas que su predecesor, tendrá la tarea de conducir un país que, además, proyecta una contracción de 3.1% este año y una de 1.9% el próximo. De confirmarse ese pronóstico, sería el primer bienio recesivo desde 1930-1931.

Brasil perdió además el grado de inversión a manos de la agencia Fitch Ratings (Standard & Poor’s había hecho lo propio en septiembre), y lejos de la expansión de 7.5% que en el 2010 pareció marcar el despertar del gigante latinoamericano, hoy sus indicadores son un rosario de datos negativos: rojo fiscal creciente, desempleo de 7.5%, inflación de 10.48% y una depreciación del real de 31.6% anual.

Doctor en Economía por la New School for Social Research de Nueva York, Barbosa participó directamente del diseño de la política económica del primer mandato de Rousseff, cuando hubo una fuerte expansión del gasto público, marca de la casa del PT.

Su figura, en el actual contexto económico de Brasil, también despierta inquietudes.

Los mercados reaccionarán negativamente debido a la buena reputación del ministro saliente , aseguró Alberto Ramos, economista senior de Goldman Sachs en Nueva York. Y también por el temor a que el reemplazo de Levy señale un cambio brusco de vuelta hacia el populismo fiscal .

Veo con mucha preocupación la entrada del nuevo ministro porque Brasil no puede partir para soluciones fáciles, como aumentar gasto para estimular la economía. Es dispararse en el pie, es una solución fácil, milagrera , dijo Margarida Gutiérrez, profesora de macroeconomía en la Universidad Federal de Río de Janeiro. (Con información de AFP y Reuters)