El Banco de México (Banxico) elevó la tasa de interés de referencia en 25 puntos base, para ubicarla en 8%, tras advertir mayores presiones sobre el peso mexicano, con impacto en la inflación ante “la preocupación de los mercados por las políticas de la nueva administración y algunas iniciativas legislativas”.

La decisión fue tomada por mayoría y se apoyó en el diagnóstico de que esta preocupación del mercado también afectó a las primas de riesgo soberano y a las tasas de interés de mediano y largo plazo, lo que significa que “los inversionistas demandan un fuerte incremento en las diferentes primas de riesgo para mantener los activos nacionales”.

En el séptimo anuncio monetario del año, advierten que esta preocupación del mercado por las políticas “de la nueva administración” puede constituirse en un riesgo de mediano y largo plazos que afectará las condiciones macroeconómicas así como “la formación de precios”.

“La cotización del peso se vio afectada por el anuncio acerca de la intención de cancelar el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México y en general por la preocupación de los mercados por las políticas de la nueva administración y algunas iniciativas legislativas”, sostienen en el anuncio.

Plantean la necesidad de un ambiente de certidumbre

En el penúltimo anuncio monetario del 2018, afirmaron que “es relevante que además de seguir una política monetaria prudente y firme, se impulse la adopción de medidas que propicien una mayor productividad, así como un ambiente de confianza y certidumbre para la inversión”.

En el comunicado, donde por primera vez el banco central fija postura sobre las directrices que está marcando la próxima administración que encabezará el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, la Junta de Gobierno recomienda que “se consoliden sosteniblemente las finanzas públicas reforzando la transparencia y la rendición de las cuentas”.

En la decisión del alza, en la que participó por última vez el subgobernador Roberto Del Cueto, los miembros de la Junta de Gobierno advirtieron que “el Banco de México contribuirá a que los ajustes necesarios de la economía ocurran de manera ordenada, buscando evitar efectos de segundo orden en la formación de precios”.

Desde el anuncio de octubre identificaron que un gasto público mayor al anticipado podría afectar la velocidad a la que viene disminuyendo la inflación subyacente.

El mercado anticipaba un alza en la tasa, pero no había consenso sobre el tamaño de la dosis.

Analistas, como Alfredo Coutiño, de Moody’s Analytics, y Pantheon Macroeconomics, veían una alta posibilidad de alza de 50 puntos base en esta reunión, para dar una señal contundente del tamaño de riesgos que se enfrentan.

Al respecto, el comunicado precisa que “un miembro votó por incrementar el objetivo de la tasa en 50 puntos base, tomando en cuenta los retos que se han enfrentado para consolidar una inflación baja y estable, así como los riesgos a los que está sujeta la formación de los precios”.

Se explica que las condiciones de holgura de la economía se apretaron ligeramente.

No obstante, “el balance de riesgos para el crecimiento desde una perspectiva cíclica continúa sesgado a la baja y se ha deteriorado debido al complejo entorno externo que enfrenta la economía y a los elementos de incertidumbre internos mencionados”.

Desde que inició este periodo alcista en la tasa de fondeo, en diciembre del 2015, el rédito se ha incrementado en 500 puntos base, con lo que pasó de 3% donde se encontraba hace tres años a 8 por ciento.

La minuta de ésta, la última reunión monetaria con el decano de la Junta de Gobierno, Roberto del Cueto, y la penúltima del subgobernador Manuel Ramos Francia, será divulgada el 29 de noviembre.

Roberto Del Cueto renunció al cargo por motivos de salud, una decisión que se hará efectiva a partir del 30 de noviembre, y Ramos Francia culmina su periodo de gestión el 31 de diciembre.