El Banco de México recortó sus expectativas de crecimiento para este año y el próximo, y anticipa que el Producto Interno Bruto (PIB) de México conseguirá un avance entre 1.1% y 2.1 por ciento.

Este intervalo estimado para la expansión del PIB incorpora un recorte de 6 décimas  en el rango más alto, respecto de la expectativa de diciembre, cuando esperaba una expansión entre 1.7 y 2.7 por ciento.

La corrección de la expectativa presenta riesgos a la baja, ante los elementos de incertidumbre, que podrían afectar de nuevo a la inversión, detonados desde adentro del país, por la persistencia de nuevos episodios como el desabasto de combustible, conflictos laborales o bloqueos de vías de comunicación, argumentó el gobernador del Banco de México (Banxico), Alejandro Díaz de León.

Al presentar el Informe Trimestral, acotó que también hay riesgos de choques externos que impactarían en el panorama económico, que pueden venir del escalamiento de tensiones comerciales, la adopción de medidas proteccionistas a nivel mundial, episodios de volatilidad en los mercados financieros internacionales, una desaceleración de la economía y del comercio mundial mayor a la esperada y el retraso de la ratificación del acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá.

Sostuvo que la actividad económica parte de la desaceleración registrada en el último trimestre del año pasado y en la caída que mantiene la actividad minera y el deterioro del sector de la construcción.

En la conferencia donde por primera vez participaron los subgobernadores Gerardo Esquivel y Jonathan Heath, el banquero central divulgó que su nueva expectativa de crecimiento para el 2020 podría fluctuar en un intervalo de 1.7 a 2.7 por ciento.

Esta variación es 3 décimas inferior al estimado en diciembre, que estaba entre 2 y 3 por ciento.

El banquero central explicó que el consumo mantiene una tendencia positiva, apoyada en tres soportes: remesas al alza, la masa salarial que ha tenido una recuperación y la confianza del consumidor.

Inflación, convergiendo

El banquero central refirió que el alza salarial, particularmente en el norte del país, puede dar lugar a que rebasen ganancias de productividad con afectaciones en los precios.

Evidenció que el alza general del salario mínimo fue “bastante significativa” y que seguirán de cerca el impacto que tendrá en el transcurso del año.

De acuerdo con Banco de México, la inflación general continuará aproximándose hacia el objetivo puntual de 3% que se conseguirá en el primer semestre del 2020.  Éste es un pronóstico similar al de diciembre.

El gobernador Díaz de León  sostuvo que el objetivo puntual de inflación es 3% y que el intervalo de +/- 1 punto porcentual de variabilidad “no es de tolerancia o indiferencia”.

“La meta es 3% y ese intervalo es donde usualmente la volatilidad de la inflación no subyacente puede fluctuar”.

Dijo que están viendo con atención que no se contamine el proceso de formación de precios que pueda dar lugar a una mayor resistencia de las expectativas de inflación de largo plazo.

Tasa, congruente con objetivo

Sobre la posibilidad de que la Junta de Gobierno decida un recorte de tasas hacia el segundo semestre, al confirmarse una tendencia de la inflación hacia el objetivo puntual de 3%, los miembros del cuerpo colegiado descartaron anticipar diagnósticos.

“Hemos sido particularmente cuidadosos de no anticipar algún tipo de guía hacia adelante, porque las decisiones se toman conforme vemos la información más reciente que muestra cambios en las tendencias”, consignó el gobernador Díaz de León.

Ahí mismo, los dos subgobernadores que estrenaron su cargo en conferencia de prensa, Gerardo Esquivel y Jonathan Heath, expresaron por separado que la decisión unánime en la que participaron al iniciar febrero, cuando decidieron dejar la tasa sin cambio en 8.25%, indica que el rédito está en una posición consistente con la senda proyectada para que la inflación converja al objetivo puntual de inflación.

Dar certidumbre a la inversión

En las consideraciones finales, que incorporan las observaciones de los cinco miembros de la junta, explicaron que se requiere fortalecer las finanzas públicas, fomentar la competencia económica y garantizar que se cuenta con un marco institucional que permita que los precios reflejen las condiciones de mercado.

Ante el contexto económico de riesgos y la evidencia de que la inversión mantiene una tendencia contractiva, solicitaron “la adopción de políticas de combate a la inseguridad, contra la corrupción e impunidad”.