El Banco de México (Banxico) recortó sus expectativas de crecimiento para este año, y ahora prevé que el Producto Interno Bruto (PIB) se expanda en un rango que va de 1.8 a 0.8 por ciento.

Este intervalo estimado es inferior al previsto por el banco central en febrero, cuando anticipó que podría ubicarse el incremento del PIB entre 2.1 y 1.1 por ciento. La corrección es resultado “del desempeño de la economía en el primer trimestre, que fue menor a lo previsto y que se asocia a la afectación ocasionada por diversos factores de carácter transitorio”. Es decir, se hizo ante la contracción de 0.17% que se observó en el primer trimestre en términos desestacionalizados, respecto del dato del cuarto previo.

Pese al recorte, los miembros de la Junta de Gobierno descartan el riesgo de que la economía caiga en recesión.

Durante la presentación del Informe Trimestral, el gobernador del Banxico, Alejandro Díaz de León, enfatizó que no esperan un mayor deterioro de la economía en los trimestres por venir, ni para el año entrante. De hecho, dejaron sin cambio su pronóstico de crecimiento para el 2020, en un intervalo que va de 1.7 a 2.7 por ciento.

En la conferencia, el subgobernador Jonathan Heath sostuvo que no hay elementos a la vista que indiquen una recesión, ni siquiera en el sector secundario, donde están las actividades industriales y que completó dos trimestres consecutivos con una caída.

“La definición teórica de una recesión va mucho más allá de dos trimestres consecutivos de una caída. Esa es una regla de aproximación. Realmente, lo que hay que ver es si se trata de una caída generalizada de la actividad económica, que también incluye a los mercados laborales”, dijo.

Comentó que ni siquiera en el sector secundario han caído todas las actividades. “Sí, la que más ha bajado de forma consistente es la minera, y es una consecuencia directa de la caída de la petrolera (...) pero las manufacturas, por ejemplo, sí presentaron un crecimiento, que si bien no es a tasas elevadas, sigue positivo”, refirió.

El subgobernador reconoció que a los miembros de la junta les preocupa la tendencia a la baja consistente de la industria minera y petrolera, pues creían que ya empezaba a tocar fondo. Pero de eso a suponer que es un sector completo en recesión, hay una gran diferencia, consignó.

Riesgos a la baja

De acuerdo con el gobernador del Banxico, ambos pronósticos de crecimiento enfrentan siete riesgos a la baja.

Encabezan la lista la incertidumbre sobre mayores disputas comerciales globales, volatilidad internacional en el mercado, desaceleración de economía y comercio mundial. Y que se retrase el proceso de ratificación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá generaría más incertidumbre que afectaría a la inversión.

Mencionó más riesgos: la mayor incertidumbre en el sector consumo e inversión, que podría presentarse ante el deterioro de la calificación de la deuda de Pemex o la nota soberana del país, y que se presenten nuevas afectaciones a la producción o distribución de bienes y servicios.

En la misma conferencia, el subgobernador Gerardo Esquivel detalló que Pemex y su situación financiera es un factor de preocupación para la Junta de Gobierno, porque la eventualidad de un recorte de la calificación para la petrolera tendría impacto en el costo financiero para el sector público y privado en general y traería volatilidad.

De presentarse un entorno de volatilidad, habría un desbalance que complicaría el contexto para el mercado y, por ende, para el cumplimiento de llevar a la inflación rumbo a la meta.

Incrementaron expectativa de inflación

Los pronósticos para la inflación general anual fueron ajustados ligeramente al alza, por mayores previsiones en los precios de energéticos, derivadas de las referencias internacionales y ante los aumentos recientes que ha presentado la inflación subyacente.

Todas son presiones transitorias, por lo que el pronóstico de convergencia de la inflación a la meta puntual de 3% se alcanzará en el tercer trimestre del 2020.

De acuerdo con el banquero central, la inflación se ubicará al cierre del año en 3.7%, un pronóstico ligeramente por arriba de 3.4% previsto en el informe anterior correspondiente al cuarto trimestre del 2018.

Para el cierre del 2020, estará en 3%, esto es, arriba de 2.7% estimado previamente por ellos mismos.

Para el cumplimiento de estos pronósticos, el Banxico encuentra seis riesgos al alza: que la cotización de la moneda nacional se vea presionada por factores externos o internos; mayores presiones en los precios de los energéticos o en los productos agropecuarios; una escalada en las medidas proteccionistas y compensatorias a nivel global; así como un deterioro en las finanzas públicas.

Otro riesgo es que la magnitud de los aumentos en el salario mínimo, además de su posible impacto directo, se enfrenta al riesgo de que éstos propicien revisiones salariales elevadas en diversos sectores.

También se tiene en cuenta la persistencia que ha mostrado la inflación subyacente, que daría lugar a una mayor resistencia a disminuir las expectativas de inflación de mediano y largo plazos.

Reservas y LCF

El banquero central explicó que las reservas internacionales, que esta semana llegaron a un nivel no visto desde el 2016, de 177,322 millones de dólares, no han registrado un incremento desde que comenzaron a caer la producción y venta de petróleo.

Lo anterior se debe a que los mecanismos de acumulación de reservas están diseñados para que sea a partir de la venta de dólares de Pemex.

Ante esta evidencia, la Comisión de Cambios decidió ejecutar el esquema de subastas de forwards cambiarios pagables en pesos, de manera que las reservas permanecieran sin impacto en la eventualidad de un choque externo que demandase su ordenamiento por parte del Banxico.

La presentación del informe coincidió con la segunda visita de Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional. El banquero central explicó que la Línea de Crédito Flexible (LCF) abierta a favor de México en el organismo es un reconocimiento al manejo de las finanzas públicas y a la estabilidad financiera de México.

Dijo que este instrumento ha sido un importante complemento de la disponibilidad de recursos de moneda extranjera de acceso inmediato, y es un elemento precautorio que distingue al país. Explicó que en su diseño, el organismo internacional previó que se utilice para enfrentar choques externos que puedan implicar una reducción de reservas internacionales, y que la decisión de las autoridades mexicanas de disminuir la cobertura de la LCF viene acompañada de una reducción de riesgos en el entorno externo.

Cuando se otorgó por primera vez  la LCF, fue en el 2009, en plena crisis financiera mundial.

Del 2015 al 2018, se mantuvo abierta. El último año, el riesgo de la cancelación del Tratado de Libre Comercio con América del Norte generó incertidumbre. Al mitigarse estos riesgos, se solicita la reducción del instrumento.

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