La Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) dejó sin cambio el objetivo de la tasa de fondeo interbancario, en 8.25%, decisión apuntalada por una inflación y sus determinantes que no presentaron cambios significativos y tras considerar que la economía ha mostrado “cierto relajamiento”.

Al divulgar el primer anuncio monetario del año, informaron que la decisión fue tomada de manera unánime, en línea con lo esperado por analistas.

“La tasa de interés real se encuentra claramente en territorio restrictivo (...) y las minutas de la junta sugieren que la barra para aumentos adicionales en la tasa está bastante alta, particularmente, al asumir que el balance de riesgos para la actividad económica sigue inclinado a la baja y hay signos latentes de que el ciclo económico real hacia adelante se está debilitando”, comentó Alberto Ramos, economista para América Latina en Goldman Sachs.

En la guía de acciones futuras, la Junta de Gobierno en pleno, con Gerardo Esquivel y Jonathan Heath completando el cuarteto de subgobernadores, afirmó que mantendrán una postura monetaria prudente y darán un “seguimiento especial” al entorno de incertidumbre prevaleciente, al traspaso potencial de las variaciones del tipo de cambio a los precios; a la posición monetaria relativa entre México y Estados Unidos, así como a la evolución de la economía.

Aumento en mínimos preocupa

Entre los riesgos para la inflación, destacaron la magnitud de los aumentos recientes en el salario mínimo, además del posible impacto directo, al rebasar las ganancias de productividad y generar presión en los costos.

“Dada la magnitud de los aumentos recientes en el salario mínimo, además de su posible impacto directo, se enfrenta el riesgo de que éstos propicien revisiones salariales que rebasen las ganancias en productividad y generen presiones de costos con afectaciones en el empleo formal y en los precios”, explicaron.

Sostuvieron, por tercera ocasión consecutiva en su anuncio de política monetaria, que “para elevar de manera sostenida el poder adquisitivo de los salarios es necesario considerar el papel de otras políticas públicas, en particular, fomentar la competencia de aquellos sectores de bienes y servicios con una participación elevada en la canasta de consumo de los segmentos de la población de menos ingresos”.

Listo, para ordenar ajustes

En este radar de riesgos, la Junta de Gobierno también destacó la posibilidad de que el peso mexicano siga presionado por factores externos e internos. Por ello, advirtió:

“Si la economía requiere un ajuste ya sea del tipo de cambio real o en las tasas de interés de mediano y largos plazos, el Banco de México contribuirá a que dichos ajustes ocurran de manera ordenada, buscando evitar efectos de segundo orden sobre la formación de precios”.

Consignaron que la inflación también se podría ver afectada en caso de que se presenten nuevas presiones sobre los precios de los energéticos o de los productos agropecuarios. O bien, si se presenta un escalamiento de medidas proteccionistas y compensatorias a nivel global o en caso de que se deterioren las finanzas públicas.

Destaca unanimidad

Analistas destacaron la unanimidad con que se tomó la decisión, por tratarse de la primera reunión monetaria en la que participaron los nuevos integrantes de la Junta de Gobierno.

El boletín de Banxico sobre el anuncio de política monetaria fue muy similar al anterior (20 de diciembre). La guía para decisiones futuras no cambió. El banco reiteró la necesidad de mantener una política monetaria prudente y firme. Parece que Heath y Esquivel comparten el diagnóstico previo, coincidieron estrategas de Credit Suisse y HSBC.

Sí impacta crecimiento

De acuerdo con Marcos Casarin, economista en jefe para América Latina en Oxford Economics, el mecanismo de transmisión de tasas altas al crecimiento más lento de la economía se da por diversos canales, siendo el crédito, el canal principal.

“Tasas de interés más altas significan un mayor costo de capital para empresas y familias que tomarán menos crédito y, por lo tanto, demandan menos bienes y servicios”.

Por ello, estiman en la consultoría que la economía crecerá 2% en los próximos tres años, que es una tasa debajo del promedio de los últimos 10 años.

No obstante, asegura que “es necesario tener tasas altas, aunque de manera temporal para que esta demanda doméstica menor reduzca el poder de compra de las familias y con eso se logre una inflación menor”.

Con esta decisión monetaria, podría abrirse una pausa en la tendencia alcista que traían las tasas que sólo el año pasado se incrementaron en cuatro ocasiones.

Peso, sin reacción ante Banxico

El peso mexicano cerró la jornada con una depreciación de 0.18% frente al dólar estadounidense.

Al cierre de la sesión, el tipo de cambio, en su denominación spot, cerró en 19.1435 pesos por dólar, de acuerdo con información del Banco de México (Banxico).

Esto significa que, en el día, el peso perdió 3.35 centavos, a pesar de la decisión del Banxico de mantener la tasa de referencia en 8.25%, situación que ya había sido descontada por el mercado.

La moneda mexicana no pudo hacer frente a la fortaleza que presenta el dólar a nivel mundial.

Con el nivel actual de la tasa de referencia, México sigue pagando el mayor premio a los inversionistas, por arriba de los bonos del Tesoro. Analistas señalan que, al ofrecer una tasa más atractiva, compensa la inflación más alta y las expectativas de depreciación del peso.

La renovada preocupación  por la debilidad del crecimiento de la economía mundial, ante la falta de un acuerdo ente Estados Unidos y China, ha derivado en que los inversionitas busquen refugio en activos denominados en dólares, lo que se traduce en una fortaleza de la divisa. (Redacción)

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