La junta de Gobierno del Banco de México dejó en 3.5% la tasa de referencia, pero marcó un tono más restrictivo en la parte inflacionaria en su primer Anuncio de Política Monetaria en el año.

Analistas de Invex y Bancomer destacaron que el banco central puso de manifiesto el deterioro del balance de riesgos de inflación ante el riesgo de que se presenten efectos de segunda ronda derivados de la reciente alza de los precios por la reforma fiscal y por una depreciación significativa del tipo de cambio en el entorno actual de volatilidad.

Bancomer indicó que, tal y como se esperaba, se destacó la naturaleza transitoria del reciente incremento de la inflación y anticipó que éste no afectará el proceso de formación de precios. Sin embargo, refirió que en sus perspectivas de inflación para este año y el siguiente se muestra un incremento respecto del último comunicado del 2013. En el terreno económico, puntualizó que por primera vez desde abril del 2012 el comunicado revela una mejora en el balance de riesgos para el crecimiento de la actividad productiva.

Además, a pesar de que la referencia a las condiciones de holgura en la economía se mantiene, ya no se les califica como considerables ni se espera que se mantengan por un periodo prolongado.

En la parte externa, Bancomer puso de manifiesto que el banco central pondera que prevalecen importantes riesgos a la baja, aunque hay mejoras en las perspectivas de crecimiento económico.

De esta manera, los analistas establecieron que ante el aumento en la inflación, el Banco de México adoptó un tono moderadamente restrictivo encaminado a anclar las expectativas. Por eso, Bancomer advirtió que lo anterior, junto con la posibilidad de que se presenten efectos de segunda ronda, será el principal riesgo en los próximos meses.

SEGUIRÁ LA PAUSA

Ante ese escenario de inflación alta transitoria y recuperación de la economía, Invex sostuvo que ratifica su estimado de que, en gran parte del año, la política monetaria continuará de esta forma, en tanto no se deterioren las expectativas de inflación de mediano y largo plazos, así como también que la recuperación de la economía sea mucho mayor que la esperada no vaya a generar mayores presiones sobre la inflación al consumidor.

En el anuncio de política monetaria, el banco central afirmó que en el corto plazo, las expectativas para la economía de Estados Unidos más favorables podrían significar un mayor dinamismo de la demanda externa.

Y para el mediano plazo, los avances en la aprobación de las reformas estructurales podrían traducirse en mejores perspectivas para la inversión en México, con su consecuente efecto sobre la demanda agregada y sobre el crecimiento potencial de la economía, con lo que el crecimiento en nuestro país podría acelerarse sin generar presiones inflacionarias.

Sin embargo, advirtió que no puede descartarse la posibilidad de que el proceso de normalización de la política monetaria en Estados Unidos propicie un ajuste importante en los flujos de capital hacia las economías emergentes, lo que podría afectar las fuentes de recursos disponibles para la economía.