Debido a que el reciente aumento de la inflación será transitorio y a que el balance de riesgos para el crecimiento de la economía ha mejorado, la Junta de Gobierno del Banco de México decidió por unanimidad mantener en 3.5% la tasa de referencia.

Sin embargo, un miembro pidió reflexionar en subir la tasa. Esto luego de que se dio una nutrida discusión entre los cinco miembros de la Junta, ante la presencia del subsecretario de Hacienda, Fernando Aportela, según la minuta 25 y la primera del 2014.

En lo particular, se debatieron temas sobre los riesgos del posible impacto del aumento de los impuestos y de la inseguridad, las condiciones externas menos favorables y las dificultades para la reestructuración del mercado de desarrolladores inmobiliarios en el país. También que la aprobación de la legislación secundaria para las reformas estructurales sea de menor alcance que lo anticipado.

Si bien la mayoría consideró que el balance de riesgos para el crecimiento ha mejorado y que el crecimiento en nuestro país podría acelerarse sin generar presiones inflacionarias, todos coincidieron en que para la inflación dicho balance se deterioró.

Un integrante de la Junta de Gobierno argumentó que el hecho de que la actual postura monetaria sea considerablemente laxa puede dar lugar a eventuales presiones de demanda agregada.

Otro explicó que no se pueden descartar presiones recurrentes, como ha sucedido con los precios agropecuarios, y que no se cuente con el efecto positivo a la baja en los relacionados con telecomunicaciones.

Así fue que uno de ellos consideró que podría reflexionarse sobre endurecer la postura en el margen. Pero otro respondió que un cambio no sería lo recomendable para alcanzar de manera eficiente el objetivo de inflación frente a choques transitorios.

VOLATILIDAD, DE REGRESO

Un miembro añadió que en este entorno de volatilidad es probable que ante las posibles salidas de capital, los bancos centrales de las naciones emergentes enfrenten la necesidad de aplicar medidas de restricción monetaria.

Añadió que en este entorno no se puede descartar una salida de capitales que afecte las fuentes de recursos disponibles para la economía del país.

Otro miembro arguyó que la expectativa del aumento en la oferta de valores gubernamentales de México, por el mayor déficit fiscal, también ha contribuido a mantener las tasas de interés de largo plazo en niveles relativamente elevados, durante los últimos meses.

Un miembro más afirmó que es necesario vigilar dichas tasas dado el aumento de más de un punto del producto en los requerimientos financieros del sector público y los ajustes de portafolio en los mercados financieros internacionales. Sin embargo, agregó que el impacto sobre las tasas y el efecto de desplazamiento de la inversión privada dependerán de la velocidad de dicha inversión.

leonor.flores@eleconomista.mx