La convergencia de la inflación al objetivo permanente requiere más que unos pocos meses de buenos datos, advirtió el subgobernador del Banco de México (Banxico), Manuel Sánchez.

Durante su participación en un seminario organizado por el Instituto Tecnológico de Monterrey para hablar de los desafíos externos e internos, consideró que el corto periodo de mejora de la inflación, los factores extraordinarios que la explican y la ausencia de una tendencia prolongada al objetivo permanente requieren que la política monetaria se mantenga vigilante.

La necesidad de prudencia aumenta ante la falta de una tendencia clara hacia el objetivo de 3%, ponderó el integrante de la Junta de Gobierno del banco central.

Al indicar algunas de las características de la reciente reducción de la inflación que invitan a la cautela, destacó que hasta ahora sólo se han tenido dos datos mensuales por debajo de 4% y no corresponden a los mínimos históricos. Explicó que depende significativamente de una baja extraordinaria de precios en telecomunicaciones (excluyendo éstos habría sido 4.4% en diciembre) y agropecuarios.

Alertó que así como los negativos, los choques positivos, tarde o temprano, se desvanecen o incluso pueden revertirse. También hizo ver que las expectativas de los analistas sobre la inflación no han mejorado claramente. Además, matizó que las expectativas de inflación a todos los plazos continúan por arriba del objetivo.

De los riesgos para la inflación, mencionó posibles episodios de aversión al riesgo y volatilidad financiera provenientes de Estados Unidos y de la zona del euro.

Aumentos imprevistos de precios y tarifas del sector público, condiciones climáticas y sanitarias desfavorables que incidan en los precios de productos agropecuarios.

leonor.flores@eleconomista.mx