Cédulas, titulizaciones, bonos sénior, subordinadas, cocos... Ahora llega un nombre más. Estrenada esta misma semana, la deuda non-preferred acaba de aterrizar en el panorama financiero: la banca europea tiene un nuevo producto en su catálogo de instrumentos para vender al mercado mayorista.

Unos son tan antiguos como el sector y otros son hijos de la regulación poscrisis mundial. La última adquisición forma parte de este segundo grupo: es la deuda que los bancos venderán al mercado para rescatarse a sí mismos.

Francia ha sido el primer país en tener lista su regulación para hacerlo posible. Se adelantó a los tiempos y diseñó un nuevo tipo de deuda cotizada que está a medio camino entre los bonos sénior y la subordinada que computa como capital Tier 2.

El nombre técnico es sénior non-preferred (no preferente) y cumple los requisitos necesarios de subordinación y orden de prelación en una hipotética liquidación para poder computar sin problemas en el colchón anticrisis que exigen las autoridades tanto a los bancos sistémicos mundiales (con el denominado TLAC) como a los europeos (a través del MREL).

Se trata de una nueva modalidad de deuda sénior que responde frente a las pérdidas antes que los bonos sénior de toda la vida, pero después que la deuda subordinada.

De esta forma, aumenta el colchón de protección que tiene un banco para recapitalizarse en caso de problemas, porque trasladaría los números rojos a los dueños de estos instrumentos e impediría que los contribuyentes volvieran a pagar la ronda de la próxima crisis.

A Europa le ha gustado el modelo francés. Después de debatirse durante meses sobre el camino a seguir para crear esta nueva modalidad de deuda que exige la regulación (Alemania ha optado por otro radicalmente distinto y el de España también tendrá que retocarse), la Comisión Europea propuso a finales de noviembre respaldar la elección francesa. Y el país no se lo ha pensado dos veces.

Las autoridades francesas aprobaron el pasado fin de semana la ley que avala estas emisiones y horas después ya hay dos bancos franceses con colocaciones non-preferred en el mercado: Crédit Agricole y Société Générale.