El Banco de Japón (BOJ por su sigla en inglés) evaluará flexibilizar nuevamente su política monetaria en su próxima revisión de tasas de interés el 27 de abril mediante compras de bonos gubernamentales, en el marco de su programa de adquisición de activos, dijeron fuentes cercanas al banco central.

La autoridad monetaria, que mantuvo su política sin cambios el martes, ha sufrido de presión política para ofrecer estímulos adicionales a una economía frágil que enfrenta una inflación de precios al consumidor en torno a cero, bastante por debajo de la meta del 1% fijada en febrero.

Aunque se muestra cada vez más convencido de que la economía japonesa retomará pronto una moderada recuperación, el BOJ considerará un nuevo estímulo si cree que el crecimiento es demasiado lento como para elevar la inflación hacia su objetivo.

"La clave será a qué ritmo los precios al consumidor repuntan en su senda hacia esa meta", dijo una de las fuentes, que pidió no ser identificada por la sensibilidad del tema.

La alternativa más probable sería elevar las compras de activos y el programa de préstamos del banco de 65 billones de yenes (803,000 millones de dólares) en 5 ó 10 billones de yenes más, aunque el incremento sería usado para adquisiciones de bonos gubernamentales, dijeron las fuentes.

Al hacer eso, el banco podría extender los plazos de los bonos que compra bajo el programa hasta cinco años desde el actual marco de tiempo de dos años, mientras los rendimientos de los papeles a dos años ya están en el 0.1 por ciento.

RECUPERACIÓN INTACTA, PRECIOS SON CLAVE

El banco central emitirá un informe de pronósticos económicos a dos años el 27 de abril, que incluirá proyecciones de crecimiento y de inflación de largo plazo, que cubren hasta el año fiscal que termina en marzo del 2014.

En el reporte, el banco podría apegarse a su visión de que la economía pronto verá una moderada recuperación, debido a una aceleración en el gasto en reconstrucción por el terremoto del año pasado y un repunte de las exportaciones por una menor preocupación sobre la crisis de deuda soberana de Europa.

Pero con pocos signos de presiones inflacionarias a nivel interno, es poco probable que sus estimaciones de precios cambien mucho desde el pronóstico realizado en enero de una inflación del 0.1% en el año fiscal que comenzó en abril y del 0.5% para el siguiente.

El BOJ podría entonces considerar otra ronda de estímulo con el fin de asegurar que la inflación al consumidor repuntará a un ritmo constante hacia la meta del 1%, según analistas.

El banco central tomará una decisión final después de examinar los movimientos del mercado hasta el 27 de abril y de analizar si la recuperación económica será suficientemente sólida como para provocar alzas sostenidas en los precios al consumidor en el largo plazo, agregaron.

RDS