Tokio.- El Banco de Japón anunció el martes una flexibilización de su política monetaria para apoyar la economía del país frente a las incertidumbres del consumo mundial y las dificultades internas.

El comité de política monetaria del Banco de Japón, reunido durante dos días, decidió ampliar en 10 billones de yenes (130,000 millones de dólares, 100,000 millones de euros) su programa de compra de bonos del Tesoro nipón.

Con esta decisión, el instituto emisor eleva a 65 billones de yenes el monto total disponible para comprar bonos estatales, obligaciones de empresas u otros títulos financieros, y emitir préstamos a tasa preferencial.

Este dispositivo busca inundar el mercado financiero de liquidez, para que los bancos concedan más créditos a los particulares y las empresas y así estimulen el consumo, las inversiones y el conjunto de la actividad.

En la misma línea, la entidad anunció, como preveían los pronósticos, el mantenimiento de su principal tasa directora entre 0.0% y 0.1%, por decisión unánime de los nueve miembros del comité de política monetaria.

"La economía japonesa afronta grandes incertidumbres por el problema de la deuda europea, el equilibrio entre el suministro y la demanda de electricidad y el encarecimiento del yen", perjudicial este último para las exportaciones, explicó el banco central en un comunicado.

El PIB del país retrocedió 2.3% en ritmo interanual en el trimestre octubre-diciembre. Casi un año después del sismo del 11 de marzo, que causó el accidente de la central de Fukushima, la red eléctrica japonesa, privada prácticamente de energía nuclear, sigue bajo tensión.

En este contexto, el banco central consideró necesario "extender su dispositivo de flexibilización monetaria", para contribuir a "doblegar la deflación y alcanzar un crecimiento estable unido a una estabilidad de precios".

En cuanto a esa "estabilidad de precios", el Banco de Japón dijo tener por objetivo un aumento de los precios al consumo de 2% o menos a medio y largo plazo, con "un objetivo específico de 1% por el momento".

La tercera potencia económica mundial acusa desde hace casi tres años el fenómeno de la deflación, una baja general y continuada de los precios que desalienta las inversiones de las empresas y debilita el consumo de los hogares, que antes de comprar prefieren esperar a que los precios bajen aún más.

RDS