El Banco de Inglaterra (BoE, por su sigla en inglés) elevó su tasa de interés de referencia el jueves, apenas por segunda vez desde la crisis económica del 2008, al sopesar un mercado laboral fuerte e inflación alta contra los temores crecientes por la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE).

La Comisión de Política Monetaria (MPC, por su sigla en inglés) del banco, que está integrado por nueve miembros, votó de manera unánime a favor de un aumento en la tasa en un cuarto de punto, de 0.50 a 0.75%, el nivel más alto desde marzo del 2009.

Los economistas habían previsto la medida, pero creen que el banco central se mostrará más cauteloso en los próximos meses a medida que las negociaciones con la UE sobre el Brexit inician una etapa crucial y crece la incertidumbre frente al futuro.

El gobernador del BoE, Mark Carney, argumentó que el impacto del aumento de un cuarto de punto en las tasas de interés “es apropiado” para preparar a la economía ante “cualquier camino que tome”.

“Con la inflación al alza y la perspectiva de un exceso en la demanda, una modesta política monetaria restrictiva es ahora apropiada”, aseguró el funcionario.

INCERTIDUMBRE POR BREXIT

La incertidumbre sobre la relación comercial que el Reino Unido tendrá con la UE, una vez que abandone el bloque, podría dar lugar a más aumentos graduales y limitados.

En medio de las negociaciones sobre el Brexit, el comité del banco central señaló este jueves en su informe algunas preocupaciones sobre la fragilidad de la economía ante la separación del bloque europeo en el 2019.

El MPC señaló que si bien un debilitamiento de la libra esterlina ayuda a las exportaciones, la incertidumbre generada por las negociaciones con Europa, y en particular con el comercio, está inhibiendo la inversión.

Gran Bretaña y la Unión Europea han endurecido sus posiciones en la negociación y las empresas británicas se preparan para la eventualidad de una salida del bloque sin alcanzar un acuerdo sobre las nuevas relaciones comerciales.

CIFRAS MIXTAS

Últimamente las cifras económicas han sido mixtas. El mercado laboral goza de buena salud, con el desempleo en su nivel más bajo desde la década de 1970, en tanto la inflación es de 2.4 por ciento. Pero el crecimiento ha sido débil —se espera que la economía británica tenga un crecimiento de 1.4% en el 2018—, la gente no gasta mucho y las empresas temen el Brexit.

Las tasas más elevadas encarecen el crédito, afectan a los tenedores de hipotecas y a las empresas que necesitan préstamos para sus inversiones. El Banco de Inglaterra, como el Banco Central Europeo y la Reserva Federal de Estados Unidos, busca eliminar gradualmente las medidas de facilitación del crédito aplicadas durante la crisis financiera para mantener la economía a flote.

Pero mientras las economías estadounidense y europea han registrado un crecimiento fuerte en el último año, la británica sufre la incertidumbre del Brexit. Deben llegar a un acuerdo para octubre a fin de que Gran Bretaña y la UE puedan aprobar nuevas normas comerciales para marzo, cuando se concreta el Brexit.