El banco central de China ajustará preventivamente su política monetaria para garantizar que la liquidez sea razonablemente abundante, anunció el miércoles, en medio de un aumento de la tensión comercial que ha agravado las dificultades económicas.

“Implementaremos una política monetaria prudente y haremos que sea más prospectiva, flexible y eficaz”, dijo el Banco Popular de China en un comunicado.

China continuará impulsando los esfuerzos para internacionalizar el yuan, dijo el banco central, que reafirmó la promesa de abrir el sector financiero del país a los inversionistas extranjeros.

Crecimiento económico estable

Las autoridades del país asiático se comprometieron el martes a mantener el crecimiento económico de China dentro de un rango razonable y lograr el objetivo de este año, pese al reto que implica una profundización de la guerra comercial con Estados Unidos.

Se estabilizará el empleo, el sector financiero, el comercio exterior y la inversión en el país, indicó la agencia de noticias Xinhua, citando un comunicado publicado después de una reunión del Politburó, el órgano que toma las decisiones más importantes al interior del gobernante Partido Comunista.

China equilibrará mejor su prevención de riesgos financieros y apoyará a la economía real, manteniendo sus esfuerzos por reducir la deuda y prestando atención al ritmo e intensidad de éstos, añadió.

Además, se afanará por cumplir con la meta de crecimiento económico anual, al tiempo que mantendrá una política fiscal proactiva y una política monetaria prudente, sostuvo el reporte.

China acelerará la inversión en infraestructura en áreas específicas, apoyará la innovación y buscará reducir los costos de las corporaciones, agregó.

Asimismo, la reunión del Politburó, comandada por el presidente Xi Jinping, también prometió acelerar el proceso de establecer un mecanismo de largo plazo para el sector de propiedades, afirmó el reporte.

El crecimiento de la economía se desaceleró ligeramente a 6.7% en el segundo trimestre, en medio de los esfuerzos de Beijing por contener la deuda que afectó la actividad, mientras que la producción fabril se debilitó en junio hasta su menor nivel en dos años, ante la preocupación de los efectos de la guerra arancelaria con Estados Unidos.