Pese a las primeras medidas de ajuste anunciadas por el gobierno, Brasil enfrenta el fuerte pesimismo del mercado, que recortó su estimación de crecimiento a 0.13% y elevó la de inflación a 6.99% en el 2015.

En la encuesta semanal que realiza el Banco Central con 100 instituciones financieras, la proyección del PIB cayó de 0.38% a 0.13%, según un comunicado.

Hace un mes el mercado esperaba un crecimiento de 0.55% para este año, muy lejos del 7.5% del 2010.

Al mismo tiempo auguró una nueva alza de la inflación, de 6.67% a 6.99% en el 2015, por encima del techo de la meta oficial (6.5%). Hace un mes, la encuesta Focus del Banco Central situaba ese índice en 6.53 por ciento.

De esa forma, el mercado continúa recortando progresivamente su expectativa de crecimiento y aumentando la de inflación, el peor de los escenarios para los brasileños.

El año pasado, Brasil cerró con una inflación de 6.41% mientras analistas aguardan un crecimiento cercano a cero. El Banco Central elevó la semana pasada la tasa de interés de referencia, de 11.75% a 12.25% anual, en un intento por desestimular el crédito al consumidor y liberar así presión sobre los precios.

De su lado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) también redujo drásticamente su expectativa de crecimiento de Brasil en el 2015, de 1.4% a 0.3%, ante la posible retirada de capitales del país y el impacto por la desaceleración china.

El gobierno de la izquierdista Dilma Rousseff, que asumió en enero para un segundo mandato de cuatro años, adoptó una política de austeridad con miras a equilibrar las cuentas públicas, recuperar la confianza de los mercados y atraer inversiones.

Las primeras medidas incluyen la reactivación de impuestos, el alza de aranceles sobre importaciones, recorte de gastos de funcionamiento del gobierno y restricciones al seguro de desempleo y pensión por muerte.

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