Los bancos griegos, dependientes del BCE para financiarse, tendrán que hacer un gran esfuerzo para superar las probables pérdidas derivadas de bonos públicos poco fiables, lo que se suma a las dificultades que sufren ya por la falta de liquidez y la fuga de capitales.

"Ustedes tendrán que hacer un esfuerzo hercúleo en los dos o tres años próximos", dijo esta semana el banquero lituano Nils Meingailis a un grupo de colegas griegos en Atenas durante un coloquio sobre "el futuro del sistema bancario griego".

Si las reformas anunciadas por el gobierno para reestructurar y reactivar la economía no dan fruto, Artemis Theodoris, director general de Alpha Bank, prevé un recurso extremo: la "nacionalización" forzosa de la banca, al igual que hicieron otros países, como Islandia, en plena crisis financiera en 2008.

En medio de la reticencia de los banqueros europeos a participar en un nuevo plan de rescate de Grecia, prorrogando por ejemplo el vencimiento de las obligaciones griegas en su poder tal y como sugiere Alemania, Theodoridis considera que "una reestructuración de la deuda no implicaría forzosamente una quiebra del sistema bancario griego".

La condición, según él, sería que "el plan sea acompañado", y que "los bancos griegos sean recapitalizados".

Otro alto responsable bancario del sector privado estima que los establecimientos del país poseen unos 48,000 millones de euros de deuda pública, considerada actualmente como poco fiable, tanto como el BCE, según la misma fuente.

Según él, "de aquí a 8 ó 9 meses" sería "posible" plantearse una extensión voluntaria de los vencimientos de las obligaciones. La opción, conocida como "roll over" en la jerga financiera, tiene el apoyo del BCE. El responsable sostiene que eso no equivaldría a una suspensión de pagos.

"Aún es muy pronto para hablar de esto, antes Grecia tiene que mejorar sus finanzas públicas y hacer algunas privatizaciones", advierte el responsable.

"Pero si la extensión de los vencimientos se hace voluntariamente y permite evitar la activación de los CDS (seguros contra impagos), no afectaría el capital de los bancos y propiciaría un círculo virtuoso, reactivando la confianza", añade el responsable, que prefiere guardar el anonimato.

A la espera de un futuro mejor, el presente está minado por la desconfianza de los mercados y la recesión.

Los bancos griegos, casi excluidos del mercado interbancario, dependen del Banco Central Europeo para refinanciarse. En abril por ejemplo necesitaron 86,800 millones de euros.

Los ciudadanos griegos, por su lado, retiran sus ahorros para cubrir los gastos del día a día, y vacían sus cuentas para guardar en casa el dinero, por miedo a la quiebra de su banco, según Panayotis Thomopoulos, presidente del Fondo Griego de Estabilidad creado por el banco central.

Algunos, temiendo incluso un hundimiento general del sistema, envían sus fondos al extranjero.

Entre marzo y abril, según el Banco de Grecia, los depósitos del sector privado -empresas y particulares- se redujeron en 2,400 millones de euros.

En total desde enero de 2010, 40,000 millones de euros se han "evaporado", con una aceleración de los retiros de capitales desde el invierno pasado.

RDS