El vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, advirtió que, a pesar de que la entidad puede reducir aún más las tasas de interés, los efectos colaterales de la política monetaria son cada vez más evidentes y tangibles, por lo que consideró necesario que actúen otros actores además de los bancos centrales.

En una entrevista con Market News, De Guindos descartó un cambio radical de política bajo la próxima presidenta del BCE, Christine Lagarde, y expresó su parecer respecto a la decisión que el banco central tomó el mes pasado de reanudar el programa de compras de bonos por 2.6 billones euros y que causó un debate público entre los funcionarios.

El BCE adentró aún más su tasa de depósitos en territorio negativo el 12 de septiembre, lo que en la práctica aumenta el costo de los bancos por mantener dinero inactivo, y los inversionistas proyectan que habrá una nueva rebaja en marzo del próximo año.

De Guindos, sin embargo, enfrío esas expectativas: “Mi impresión es que -0.50% es el nivel correcto actualmente y en lo relativo a cualquier otro recorte, tendremos una discusión profunda en el Consejo de Gobierno”.

“Aunque podemos reducir más las tasas de interés, los efectos secundarios de la política monetaria se están volviendo más y más evidentes, y más y más tangibles”, agregó.

Aún no se toca piso en las tasas  de depósito

El funcionario del BCE y gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, también había dicho el martes que el banco central aún no alcanza el piso de la tasa de depósitos, pero que corre riesgo de entorpecer los créditos bancarios si la mantiene bajo cero por mucho tiempo.

De Guindos indicó que no hay prisa por cambiar el paquete de estímulo que el BCE presentó en agosto, que incluye el compromiso de comprar 20,000 millones de euros en bonos al mes “por el tiempo que sea necesario”.

“El concepto de un paquete es algo que puedes usar quizás una vez al año, pero no todos los meses, porque de otro modo socavas su efectividad”, agregó.

De Guindos también descartó un cambio de rumbo cuando Lagarde asuma el cargo el 1 de noviembre. “Yo descartaría una vuelta en U de la política monetaria (...) y tampoco sería algo bueno”.