El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) identifica tres riesgos de corto plazo para México, que serán abordados en el plan estratégico de trabajo que presentarán en noviembre próximo; éstos son pensiones, migración y atraer inversiones, define el representante del organismo para el país, Tomás Bermúdez.

Cada uno de los retos presenta distintos vectores de corte fiscal, seguridad y social. El de pensiones tiene que ver con atención y reorganización del sistema de salud e infraestructura médica.

El de migración, cuya dinámica cambió al dejar de ser país de tránsito para convertirse en un receptor de los migrantes que vienen de Estados Unidos y de los que quieren pasar hacia aquel país, poniendo en la mira al Instituto Nacional de Migración. Esto implica inversión en albergues, fortalecimiento de la oferta educativa, salud e infraestructura.

Mientras que atraer inversiones pasa por fortalecer la banca de desarrollo, identificar proyectos de infraestructura de efecto multiplicador que generen una derrama regional.

Entrevistado por El Economista, Bermúdez admite que México es uno de los dos mayores tomadores de fondos del BID, a la par que Brasil. Pero México destaca porque utiliza este crédito público de forma estratégica, para que los expertos del organismo lo acompañen en la transformación de políticas públicas. Y otorga dos botones de muestra para conocer el impacto del BID en el desarrollo de México: Cancún, el polo emblemático del turismo en el sureste mexicano se originó en un financiamiento de 22 millones de dólares, girados desde el banco en 1971, y el programa de transferencias condicionadas Prospera-Oportunidades.

“México cuenta con una de las haciendas públicas más sofisticadas de América Latina y el Caribe. Nosotros tenemos probablemente una de las tasas de fondos más bajas y ofrecemos valor agregado en temas particulares, pues nuestro financiamiento viene acompañado de especialistas en los temas donde quieren hacer una transformación de política”, asegura.

La cartera con méxico

El representante del BID explica que hay un monto disponible de préstamos anual para México, por 1,500 millones de dólares. Sí somos un banco, pero también somos asesores del gobierno en su formulación de políticas públicas y ejecución de ciertos programas, sostiene.

Precisa que el plan estratégico para los próximos cinco años, que divulgarán en noviembre, permitirá al país ir cerrando las brechas que mantiene en desigualdad social, así como el rezago en infraestructura y el margen de diferencia que prevalece en sus regiones.

“Nuestro punto de dirección es la Secretaría de Hacienda. Y es en el mapa de actividades que ellos deciden en dónde podemos otorgar un valor agregado”.

Durante el 2019, el BID ha colocado unos 1,300 millones de dólares en préstamos para México. Una cantidad ligeramente inferior a la media anual, de 1,500 millones, por tratarse del primer año de gobierno.

La cartera de créditos en ejecución con garantía soberana está canalizada de la siguiente forma: 29% se colocó en programas de gestión fiscal; 19% en viviendas y desarrollo urbano; 19% en conectividad, mercados y finanzas; 7% en mercados laborales; 5% en medio ambiente, desarrollo rural y administración de riesgos para desastres; 3% para energía; 2% educación, y 1% en agua y saneamiento.

Estrategia crecimiento

Tomás Bermúdez reconoce que México ha sido un excelente alumno para mantener estabilidad macro. Pero tiene un amplio hándicap en crecimiento económico y asegura que el secretario de Hacienda, Arturo Herrera tiene un enfoque innovador para acelerar este rezago, pues coloca la inclusión social y el empoderamiento de la mujer como aristas fundamentales.

Explica que, para cerrar las brechas regionales, donde los estados del norte crecen a tasas de 5 y 6% mientras los del sureste decrecen, quieren incorporar apoyos directos a las entidades. Incorporarlos a las cadenas de valor y apoyarlos para hacer una mejor inversión en infraestructura y servicios básicos.