Washington. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima que el crecimiento promedio de México de aquí al año 2021, será de 2.4 por ciento. Esta previsión coincide con la que tiene el gobierno de México, pero está debajo de la estimada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) que ve al Producto creciendo en 1.6% y 1.9% en 2019 y 2020.

Tras identificar a Estados Unidos, China y los precios de activos como factores de riesgo para el desempeño regional, el BID realiza una serie de escenarios donde identifica los que tendrían mayor impacto para cada uno de los cinco países más grandes de la región.

En el caso de México, estima que un choque al crecimiento de Estados Unidos, restaría al PIB mexicano un punto del producto de capacidad de expansión, por tanto, sería el de mayor impacto negativo.

El segundo mayor impacto, podría recibirlo México del un choque en el precio de los activos, que restaría medio punto del PIB al crecimiento.

Y un choque en el crecimiento de China, sí tendría efectos en el PIB mexicano, pues según el BID, podría restar 0.4 puntos del PIB a través del deterioro de las líneas de comercio del gigante asiático con los socios de México.

América Latina y el Caribe en conjunto conseguirán una expansión de 2.4% entre 2019 y 2021, según los economistas del BID, y el mayor impacto en el PIB lo recibirían de una desaceleración de Estados Unidos, que les restaría 0.8 puntos del producto; y del choque de crecimiento de China, cuyo efecto estiman en medio punto del PIB menos.

Riesgos: Comercio, China y EU

En su informe macroeconómico, sitúa a la incertidumbre comercial, el freno de la actividad económica en China y una potencial desaceleración de Estados Unidos, como los principales focos de riesgo para la región en este año.

En el sector financiero, resaltó que persisten retos debido a los elevados niveles de deuda, particularmente del sector privado. Vulnerabilidad que se amplia cuando se toma en cuenta el posible impacto que tendría un deterioro en las relaciones comerciales, pues podrían agudizarse las dificultades para gestionar los requerimientos de apoyo del mercado.

Luego explica que la economía global ha entrado en un periodo de gran incertidumbre, donde el crecimiento de EU, China y Europa protagonizarán desaceleraciones respecto del despeño de los dos años previos. Este pronóstico dificultará la inversión de los grandes corporativos de esos países, y podría motivar reacciones de sendas autoridades financieras y monetarias, con impacto en los emergentes.

Alternativa para crecer

Ante el panorama de desaceleración mundial, el BID identificó fuentes de crecimiento interno en la región, que pudieran contrarrestar los vientos en contra. Encontró que las cinco economías más grandes de América Latina, Brasil, México, Argentina, Chile y Colombia, podrían contrarrestar el debilitamiento del PIB mundial si encienden motores de crecimiento interno, como podría ser la inversión en infraestructura.

De acuerdo con sus estimaciones, el choque positivo de acelerar proyectos de inversión en sectores prioritarios que por años han tenido déficit de desarrollo como son los de energía, movilidad o saneamiento de agua, puede incrementar en 0.3% el PIB de cada país que detona la inversión.

Y su impulso conjunto aportaría medio punto del PIB a la expansión de la región, estimaron.

El propósito, es activar aceleradores de desarrollo y crecimiento interno que puedan contrarrestar la tendencia mundial de debilidad, acotaron.

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