El Banco Central Europeo (BCE) reafirmó su compromiso para estimular la economía europea ante el mayor parón económico desde la Segunda Guerra Mundial en el continente por la crisis del coronavirus.

El economista en jefe del BCE, Philip Lane, insistió en que la entidad monetaria “está comprometida para proveer el estímulo monetario necesario”.

Reconoció que “que si bien se registra cierto rebote de la actividad económica, el nivel de inactividad se mantiene extraordinariamente alto y las previsiones se mantienen altamente inciertas”.

Las palabras de Lane impulsan las expectativas de que la institución que preside Christine Lagarde podría incrementar, a partir de septiembre, su programa de compra de bonos ante la emergencia de la pandemia (PEPP, por su sigla en inglés) más allá de los 1.35 billones de euros que ya ha movilizado.

El economista del BCE también advirtió que una recuperación total tomaría mucho tiempo y requeriría el estímulo del banco central y los gobiernos para compensar la caída de los ingresos de los hogares, así como la destrucción de empleos.

En cualquier caso, Lane subrayó que cualquier cambio en la política monetaria de la institución dependerá de las previsiones de inflación en la región. “La inflación juega un rol central en determinar la política monetaria apropiada”, indicó.