El Banco Central Europeo podría detener sus compras de bonos soberanos si la reciente mejoría en los mercados de deuda continúa, dijo el miembro de la junta directiva del banco Juergen Stark.

El BCE adoptó la polémica medida de comprar bonos de deuda soberana de los países de la zona euro en mayo, después de que la crisis fiscal griega elevara los costos del financiamiento y amenazara con cerrar los mercados de capitales a una serie de países con elevados niveles de deuda.

El banco central completó 4,000 millones de euros en compras de bonos la semana pasada, la misma cantidad que en las dos semanas anteriores, pero una cifra considerablemente más baja que en las dos primeras semanas del programa.

El programa de compra de bonos ha provocado intranquilidad en el BCE. El presidente del Bundesbank alemán, Axel Weber, ha pedido ha pedido un freno para el plan, diciendo que las medidas extraordinarias para aliviar la crisis de deuda representaban un riesgo para la meta de estabilidad de precios.

Stark dijo que los mercados de deuda parecían estar calmándose, y adoptó un tono cautelosamente optimista sobre el panorama económico de la zona euro.

"Si la situación en los mercados sigue mejorando, no hay ninguna razón para continuar con este programa (de compra de bonos)", dijo Stark a periodistas durante una conferencia de expertos del BCE.

Stark añadió que los datos mostraban que la recuperación económica seguía su camino, aunque era muy temprano para determinar si el repunte se podía sustentar por sí mismo.

Stark, el presidente del BCE Jean-Claude Trichet y otros estrategas de la entidad participaron de una conferencia en Fráncfort en la que dieron su apoyo a las pruebas de presión que se están realizando en los bancos europeos para disipar los temores del mercado sobre el sector financiero.

"Estas pruebas aumentarán la transparencia e incrementarán la confianza del inversionista en el sector bancario europeo", dijo Trichet. Stark declaró posteriormente a la prensa: "No espero que de estas pruebas surja un gran problema".

Lorenzo Bini Smaghi, otro miembro de la Junta Ejecutiva del BCE, dijo que las autoridades tendrían que actuar cuidadosamente.

"La tarea va a ser muy difícil (...) no sólo para Grecia", dijo. "Estos ajustes fiscales van a ser difíciles, y es por eso que tienen que ser acompañados por una estrategia para un crecimiento, un crecimiento equilibrado", agregó.

La Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI) garantizaron a Grecia a comienzos de este año un rescate por 110,000 millones de euros (140,000 millones de dólares) a cambio de una serie de dolorosos ajustes económicos.

Grecia está intentando implementar reformas como alzas de impuestos y un incremento en la edad de jubilación, pese a las huelgas y protestas.

"Cuando veo lo que está pasando en Grecia, lo que está pasando en otros países, me convenzo de que el esfuerzo está allí para evitar una nueva crisis", dijo Bini Smaghi.

Stark estuvo de acuerdo: "Lo que estamos viendo en Grecia, Portugal, España y en otra partes son signos positivos", afirmó.

El consejero del BCE Vitor Constancio concordó con Bini Smaghi en que los países de la zona euro que habían acumulado desequilibrios enfrentaban "un largo y doloroso proceso de ajuste".

"Estos ajustes implicarán inevitablemente un período de crecimiento lento en la demanda nacional", dijo Constancio. "La restauración de la competitividad podría ser muy prolongada y un proceso doloroso", alertó.

El BCE mantuvo las tasas de interés de la zona euro en el mínimo histórico de 1.0% decimocuarto mes seguido.

RDS