La institución insta a las entidades a abonar dividendos y bonos conservadores por las dificultades del entorno macroeconómico y los retos regulatorios pendientes.

El Banco Central Europeo (BCE) ha trasladado a los bancos lo que espera de sus políticas de dividendo. Coincidiendo con el arranque de año, la institución ha remitido por carta a las entidades las guías que deberán regir los pagos que se abonen en el 2019 con cargo a los beneficios logrados en el 2018.

El supervisor ha exigido al sector cautela en el reparto de dividendos, por las dificultades del entorno económico y las exigencias regulatorias que aún están pendientes de cumplir, entre ellas, la implantación de la nueva normativa contable IFRS 9. La petición de prudencia se extiende también al ámbito de las retribuciones variables que percibirán los banqueros.

“Los bancos tienen que seguir preparándose para la aplicación íntegra y oportuna (de las nuevas exigencias de solvencia surgidas tras la crisis del 2008) y para la expiración del periodo transitorio establecido para mitigar el impacto negativo en el capital de contabilizar las pérdidas crediticias esperadas conforme a la nueva norma contable IFRS 9.

“Todo ello en un entorno macroeconómico y financiero difícil que afecta la rentabilidad de las entidades y su capacidad para aumentar su base de capital”, advirtió el BCE.

Por lo que respecta a la nueva contable, las autoridades han establecido un periodo transitorio de cinco años a partir del 2018, al que los bancos pueden acogerse para contabilizar progresivamente la merma de solvencia derivada del incremento de provisiones asociado al nuevo sistema.

La Autoridad Bancaria Europea ha calculado que, de media, la norma restará en torno a 50 puntos base de solvencia a los bancos europeos.

Estos retos regulatorios deben abordarse en un contexto de creciente incertidumbre económica. El temor a una desaceleración global ha aumentado por la guerra comercial entre EU y China, las dudas sobre el desenlace del Brexit, las tensiones en los países emergentes y las incertidumbres políticas en Europa. Todo ello, a su vez, está retrasando las expectativas de incremento de tasas en la zona euro, clave para las ganancias de la banca.

CATEGORÍAS

Como en años anteriores, el BCE ha establecido tres categorías de entidades:

1.- Bancos que al 31 de diciembre del 2018 cumplen plenamente los requerimientos de solvencia mínimos y los que fija el BCE en función del perfil de riesgo, asumiendo la plena implantación (fully loaded) de la reforma de Basilea y la nueva norma contable. Deben pagar dividendos de modo conservador para seguir cumpliendo todos los requisitos, incluso si se deteriora el entorno económico.

2. Entidades que aún no han alcanzado las ratio fully loaded. Pueden abonar dividendos en la medida en que los repartos previstos permitan alcanzar el listón en el plazo requerido.

3. Bancos que incumplen los requerimientos mínimos de capital. No deben pagar dividendos.

Adicionalmente, el BCE ha avisado que todas las entidades deben cumplir la “directriz de capital del Pilar 2”, es decir, la exigencia específica que fija para cada banco de modo confidencial y sin obligación de comunicarla al mercado. Además, la institución destacó que las entidades deben considerar “la posible repercusión en la exigencia de capital de las futuras modificaciones del régimen jurídico, regulatorio y contable de la Unión”.

Los bancos españoles aún no han dado a conocer los requerimientos de capital mínimos que les ha impuesto el BCE para el 2019. En los últimos años, han estado incluidos mayoritariamente en las categorías 1 y 2, sin restricciones a los abonos. Los seis grupos del Ibex 35, con más de seis millones de inversionistas, han defendido tradicionalmente el carácter conservador de sus políticas de dividendos. Destinan entre 30 y 50% de sus beneficios a retribuir a sus accionistas.