El Banco Central Europeo (BCE) elevó a 2.6% su previsión de inflación en la Eurozona en 2011, frente al 2.3% previsto anteriormente, y mantuvo en 1.7% su previsión para 2012.

El BCE mantuvo sin cambio, en 1.25%, las tasas de interés en la zona del euro este junio, informó en su sede en Frankfurt al término de la reunión de su consejo de gobierno.

Expertos alemanes del ámbito económico estiman que es probable que el presidente del BCE, Jean Claude Trichet, de indicios en la conferencia de prensa que sostendrá esta misma tarde sobre posibles nuevos aumentos de las tasas en julio.

Las tasas de interés que rigen en los 17 países de la Unión Monetaria Europea (UME) permanecen por ahora en un nivel de 1.25%, luego que en abril pasado se incrementaron 0.25 puntos porcentuales.

Trichet resaltó en esa ocasión la importancia de mantener el equilibrio inflacionario en la región del euro, donde el índice de precios se incrementó de forma considerable en los meses anteriores.

El nivel inflacionario se ubicó en abril pasado en 2.8% y en mayo en 2.7%, con lo que se ubica muy por encima de la marca de estabilidad prevista por parte del BCE, que estipula niveles poco por debajo de 2.0 por ciento.

El euro se muestra por su parte robusto al anotar cursos alrededor de 1.46 frente al dólar, lo que según expertos se debe -entre otros factores- a la debilidad del dólar y a datos negativos sobre la coyuntura económica en Estados Unidos.

Trichet dará a conocer más tarde detalles de la reunión del consejo de gobierno del BCE.

Los operadores de los mercados en Frankfurt pondrán asimismo especial atención a las declaraciones de Trichet en torno a un eventual segundo paquete de ayuda económica para Grecia, un país que no ha superado su fuerte crisis presupuestal.

El presidente del BCE, quien concluirá su mandato en otoño próximo, se opuso hasta ahora a una conversión de deuda en ese país, dado que teme un efecto de 'contagio' frente a otros países que asimismo presentan dificultades presupuestarias, como Portugal e Irlanda.

Una eventual conversión de deuda representaría asimismo altas pérdidas para el BCE, dado que éste optó en mayo pasado por una polémica estrategia, como fue el adquirir bonos de deuda de Grecia.

RDS