El Banco Central Europeo (BCE) está más confiado en que alcanzará su meta de inflación de poco menos de 2% después de un retraso de casi cinco años, dijo el jueves su economista jefe, Peter Praet.

“La recalibración de nuestra compra de activos (el mes pasado) refleja una creciente confianza en la convergencia gradual de las tasas de inflación hacia nuestra meta”, dijo Praet en un evento en Bruselas.

Anteriormente, el BCE anunció que continuará anticipando cuál es la orientación de su política monetaria tras el fin de su programa de estímulos y ha afirmado que el organismo dependerá “cada vez más” de ello en la transición hacia la normalización monetaria.

El banco central comenzó a utilizar, por primera vez en julio del 2013, la anticipación de las decisiones futuras como un instrumento de política monetaria para preparar a los mercados sobre la evolución de las tasas de interés.

Fue en enero del 2015 cuando la entidad anunció su programa de compra de deuda para estimular la economía de la eurozona, donde amplió el marco de sus anticipos de política monetaria a un enfoque dual, que combinaba la orientación sobre las tasas de interés con la de los plazos y las cantidades que emplearía en la adquisición de bonos.

Uno de los aspectos que Praet ha destacado es que la comunicación sobre el horizonte en que terminaría la compra de deuda y sobre las expectativas de evolución de las tasas de interés ha sido “un componente clave” de la estrategia de política monetaria del BCE.

El economista en jefe ha señalado que si el banco no hubiera proporcionado garantías en donde las tasas de interés permanecerían en sus niveles mínimos actuales hasta que concluyese el programa de estímulos, parte de sus efectos positivos habría quedado neutralizada por las expectativas de subida.

“En general, nuestra orientación futura ha dejado una clara impronta en la capacidad de los mercados para calibrar nuestras intenciones de política monetaria”, destacó Praet.