Dos fuentes del Banco Central Europeo (BCE) han asegurado a fuentes noticiosas que mañana Mario Draghi anunciará adquisiciones ilimitadas de deuda pública a corto plazo de los países con problemas. Eso sí, ha contentado en parte a Alemania y, a medida que inyecte liquidez en el mercado, irá retirándola, ofreciendo depósitos o bonos a las entidades financieras. Esta operación se conoce como esterilización en el argot financiero y, teóricamente, evitará que haya más dinero en el mercado y frenará las posibles tensiones inflacionistas que suponen una mayor masa monetaria en circulación, el gran miedo germano. Con todo, el Bundesbank, pese a que la propia Merkel ha bendecido los planes de Draghi, previsiblemente votará en contra.

Las adquisiciones se realizarán en los plazos cortos de la curva de tipos y el BCE da una de cal y otra de arena. La de arena: no impondrá topes en la rentabilidad de los bonos soberanos, como se había llegado a barajar; es decir, el bono español a tres años, por ejemplo, no tendrá una rentabilidad máxima predeterminada. La de arena: el BCE renuncia a la prioridad en el cobro de la deuda que cobre. Y es que, hasta el momento, en caso de impago de la deuda pública, el organismo es el segundo en cobrar, justo después del Fondo Monetario Internacional (FMI). En otras palabras, se saltaba "porque sí" al resto de los inversores.

La condicionalidad de las compras, a la que hizo referencia una y otra vez el pasado 2 de agosto, tendrá un papel clave en el discurso de Draghi de mañana. Los Estados interesados deberán solicitar la ayuda al fondo de rescate (FEEF) y será entonces cuando el BCE tome cartas en el asunto. El Banco Central siempre tendrá guardado por tanto un as en la manga. En el momento en el que el país deje de cumplir lo pactado, cesará su intervención y el coste de financiación del país en cuestión se disparará, poniendo en jaque sus vencimientos de deuda y su capacidad para afrontar el déficit público.

Los planes de Draghi no suponen sorpresa alguna. Él mismo los desveló en la rueda de prensa posterior a la última reunión del consejo del BCE y lo ha repetido desde entonces alguna vez. Es verdad que las inyecciones serán esterilizadas y que no habrá un límite estricto de rentabilidad, pero el resto (lo importante) estaba en el guion. Sin embargo, como siempre la varita mágica de Draghi tiene poderes mucho más allá de sus actuaciones. Solo con conocerse que se concreta el plan, las primas de riesgo de España e Italia se han reducido. La española, de hecho, ha caído por debajo de los 500 puntos, un nivel que no alcanzaba al cierre desde el 23 de agosto.

Pero la principal reacción se ha dado en la deuda a corto plazo, esa que probablemente compre el BCE a partir de ahora. El bono nacional a dos años rebajó su rentabilidad por debajo del 3%, incluso del 2.9%, y a tres años cayó hasta el 3.8 por ciento. También en el plazo de cinco años se notó el efecto Draghi, a pesar de que va a quedar fuera de su estela, con una rentabilidad inferior al 4.8 por ciento.

Como curiosidad, el nuevo programa, que enterrará para siempre al que puso en marcha Jean-Claude Trichet -denominado Securities Markets Programme (SMP)- se llamará Monetary Outright Transactions (MOT), según Bloomberg.

La Bolsa, como no podía ser de otra forma, se une a la alegría y consolidó la subida. Ahora solo queda esperar que Draghi cumpla mañana con su papel.

En alianza informativa con CincoDías

RDS