El Banco Central Europeo (BCE) adjudicó 529,531 millones de euros a las entidades europeas en su segunda subasta de liquidez a tres años, más que en la anterior y por encima de las previsiones, que eran de 470,000 millones de euros.

Asimismo, el número de entidades que solicitaron préstamos al BCE sorprendió, esta vez sumaron 800 frente a los 492 que acudieron en diciembre, cuando se adjudicaron 489,200 millones de euros, el número sugiere una alta participación de las entidades pequeñas, lo que podría favorecer la llegada del crédito a la economía real, aunque esto no ocurrirá en el corto plazo.

El número total de participantes sugiere que muchas entidades pequeñas han participado, algo que se puede interpretar de forma esperanzadora en el BCE, especialmente en lo referente al financiemiento de la economía real , comenta Barclays.

Con esta nueva inyección, la liquidez en el sistema aumentará de 500,000 millones a 800,000 millones, falta ver si las entidades terminan llevando el dinero a la facilidad de depósito, la cuenta en la que el BCE remunera el dinero a 0.25%, algo que se verá en los próximos días, o si se destina a la compra de deuda pública, un efecto que sí se logró con la primera subasta, y finalmente, a la concesión de créditos a familias y empresas, un efecto que la mayoría de expertos cree que tardará en llegar.

En un primer momento no hubo grandes reacciones a la subasta, pero en principio los efectos favorables deberían de continuar. Luca Cazzulani de UniCredit aseguró a Reuters: Los bonos españoles e italianos probablemente se van a beneficiar de esto y los mercados de renta variable también .

En principio el banco central no tiene planeado una tercera subasta de liquidez, a menos que las condiciones empeoren de manera considerable.

Analistas consideran que el siguiente paso de la autoridad monetaria será la compra masiva de deuda soberana, en una actuación similar a la realizada por la Reserva Federal de Estados Unidos.

Por el momento, se espera que la inyección de liquidez del BCE sirva para consolidar los buenos resultados y logros obtenidos con la primera subasta. En otras palabras, la recuperación de la Bolsa, la relajación de las primas de riesgos con su consiguiente efecto positivo en la financiación de los estados y la tímida apertura del mercado de capitales.