El Plan de Negocios de Petróleos Mexicanos (Pemex) plantea una ayuda a la petrolera que le costará varios millones de pesos al erario público, por lo cual es necesaria una reforma fiscal para solventar el gasto, refirieron expertos.

De acuerdo con el documento presentado la semana pasada, el gobierno dejará de recaudar un total de 128,000 millones de pesos en los próximos dos años debido a la reducción de la carga fiscal a la petrolera.

“El combate a la elusión y la evasión fiscal por parte de la autoridad tributaria permitirá compensar los recursos que dejen de percibirse por la implementación de las medidas que beneficien a Pemex”, refirió el gobierno.

Si bien el Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha reforzado la lucha contra la evasión fiscal, ésta podría ser insuficiente en un futuro para poder llevar el peso de la ayuda de Pemex. Además, los ingresos tributarios también se ven presionados por otros gastos, como el de salud, pensiones y el pago de la deuda.

“Se han hecho trabajos importantes respecto a la evasión fiscal, pero pensar que esto va a solventar todo no es lo idóneo. Los ingresos tributarios ya están presionados por otros gastos, además de que también se quieren usar en otros proyectos como los programas sociales. Pemex sí va a ser una presión adicional”, explicó James Salazar, de CIBanco.

En días pasados Margarita Ríos-Farjat, jefa del SAT, indicó que la lucha contra la evasión ha presentado avances, lo que se puede ver reflejado en la recaudación secundaria que obtiene el SAT a través de actos de fiscalización y control de obligaciones.

Informó que de enero a mayo de este año el fisco registró 76,509 millones de pesos a través de la recaudación tributaria secundaria, 9.3% más que en el mismo periodo del año pasado, cuando se recaudaron 67,196 millones de pesos.

En este sentido, Adrián García, investigador del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), refirió que es importante que se impulse una reforma fiscal que dé apoyo al gobierno para obtener más ingresos, no sólo para la situación de Pemex.

Recordó que la recaudación tributaria en México representa 16.2% del PIB, lo que lo posiciona por debajo del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos de 34.2 por ciento.

“Lo ideal sería hacer una reforma lo más pronto posible, ya van tarde. Pero mejor que se haga a que no se haga nunca. Se debió haber hecho años atrás porque, aunque la recaudación aumentó en cierta medida con la reforma del 2014, sigue baja. Los ingresos no pueden aguantar, sobre todo por el pago de pensiones y el de salud, los cuales van a seguir aumentando en el futuro por los cambios demográficos. Sí es urgente aumentar los ingresos tributarios para poder solventar esto”, destacó.

Bajo crecimiento limitaría ingresos

El bajo crecimiento que se espera este año podría limitar los ingresos tributarios que recibe el gobierno federal, el cual prevé recaudar 3.3 billones de pesos al cierre del 2019.

“Llevamos un trimestre con números negativos en el PIB. Es probable que en el segundo trimestre obtengas otro número negativo, lo cual significaría una recesión técnica (...) El contexto es que la economía se está desacelerando y corres el riesgo de caer en recesión, lo cual va a afectar la recaudación. Además, tienes más compromisos que antes”, aseveró Ernesto O’Farril, presidente de Grupo Bursamétrica.

En este sentido, refirió que el nuevo secretario de Hacienda, Arturo Herrera, deberá enfrentar el reto de impulsar una reforma fiscal cuanto antes e impulsar el crecimiento económico al mismo tiempo.

Agregó que esperarse a una reforma hacia una segunda mitad del sexenio podría ser peligroso, ya que la imagen del presidente podría haberse desgastado, por lo que una reforma fiscal no será bien recibida por la sociedad.