Autoridades financieras de México, así como los responsables de las finanzas públicas de la próxima administración solicitaron al Fondo Monetario Internacional (FMI) la reducción del monto de cobertura de la Línea de Crédito Flexible (LCF). Esta reducción es el primer paso de la estrategia en ejecución para dejar de utilizarla.

La Línea de Crédito Flexible es una facilidad financiera del FMI que opera a manera de premio para los países emergentes que gozan de estabilidad macroeconómica y certidumbre en el manejo de sus finanzas públicas. La LCF está diseñada para extender la disponibilidad de dólares del banco central, es decir, sus reservas internacionales, para protegerse de imprevistos de origen externo, y para alentar la confianza del mercado.

La LCF, renovada en noviembre del año pasado, garantizaba entonces acceso inmediato y a solicitud de México, a 88,000 millones de dólares. Las autoridades entrantes, junto con las que se van, solicitaron reducir esta especie de “cifra de aseguramiento” para dejarla en 74,000 millones de dólares.

De manera que al sumar los dólares de la Línea de Crédito, accesibles un año más para México, al monto de la reserva internacional, que asciende a 173,907 millones dólares, se tiene una disponibilidad de 247,749 millones de dólares.

Recursos que podrían utilizarse como “cobertura del mercado”, en caso de presentarse un choque externo abrupto.

“Al haberse disipado algunos de los riesgos que enfrenta México y al evidenciar que cuenta con fuertes amortiguadores para enfrentar choques externos, las autoridades solicitaron una reducción en el acceso de la facilidad financiera abierta en el FMI”, precisó el organismo.

Compromiso de autoridades entrantes

El FMI resaltó que la administración entrante se comprometió a mantener sólidas políticas económicas y marcos institucionales.

Recomendó continuar construyendo sobre el progreso logrado en los últimos años y advirtió que “el personal (del FMI) agradece el compromiso de preservar la fortaleza y la independencia de las instituciones de política económica, en particular un banco central independiente, así como el compromiso de un régimen cambiario flotante”.

Expusieron que “la política fiscal continuará apuntando a reducir gradualmente la deuda pública en relación con el PIB y que la administración entrante aseguró que la supervisión financiera continuará basándose en el sólido marco regulatorio y de supervisión”.

Diagnóstico: exposición con matices

El FMI divulgó los resultados de la revisión intermedia del staff de expertos de la institución, donde verificaron que el país cuenta con las estrictas condiciones que permiten al país el acceso a una línea abierta en dólares en el Fondo.

Según el organismo, esta decisión es congruente con “la reducción del riesgo de un cambio abrupto en la relación comercial de México con otros países”.

No obstante, en un amplio análisis sobre la situación financiera de México y su exposición a riesgos, destacaron que “México sigue enfrentando importantes riesgos de orden externo, por su exposición a la renovación de la volatilidad mundial, la exigencia de mayores primas de riesgo y una fuerte caída del apetito por emergentes”.

Usarla incrementaría deuda pública

En caso de que irrumpiera un choque que demande el uso total de la LCF este año, el FMI estima que el acceso a los recursos generaría un servicio de la deuda aproximado a 2.7 puntos del PIB de aquí al año 2022.

Tendría que documentarse como “deuda pública” y México tendría que garantizar su capacidad para cumplir con las obligaciones financieras con el FMI.

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