El banco central de Estados Unidos está sugiriendo un punto de inflexión de su política monetaria, después de que una funcionaria de la Reserva Federal respaldó el viernes nuevas alzas de las tasas de interés en el "corto plazo", pero señaló que cada vez hay menos certeza hacia el futuro.

Hablando en un evento en Washington, la gobernadora de la Reserva Federal Lael Brainard dijo que el panorama económico era mayormente positivo, pero que los riesgos están creciendo en el exterior y en los mercados de deuda locales.

Los factores favorables, afirmó, están desvaneciéndose debido a una desaceleración del crecimiento global, condiciones financieras más ajustadas y por una moderación del impulso derivado del estímulo fiscal.

"La trayectoria de alzas graduales de la tasa de fondos federales nos ha servido bien al darnos tiempo para evaluar los efectos de la política monetaria a medida que avanzamos", dijo a la audiencia. "Ese enfoque sigue siendo apropiado en el corto plazo, aunque la senda de política monetaria dependerá cada vez más de cómo evolucione el panorama", agregó.

Menos de una hora después, el presidente del Banco de la Reserva Federal de St. Louis, James Bullard, reiteró su llamado a que el banco central estadounidense pause su actual ciclo de aumentos del costo del crédito, afirmando que la Fed podría estar conteniendo a la economía y destacando que las expectativas inflacionarias están tendiendo a la baja.

"Estamos en una encrucijada de la política monetaria", dijo Bullard, quien el próximo año tendrá derecho a voto en el comité del banco central que decide la política del banco.

Con la inflación contenida y sin riesgo de que se acelere, Bullard sugirió que los inversores están preocupados de que la Fed haya ido demasiado lejos. "Hemos normalizado mucho la política monetaria", agregó.

Los operadores siguen apostando a un alza de tasas de la Fed en dos semanas, cuando se reunirán las autoridades y entregarán las proyecciones para la trayectoria de los fondos federales el próximo año y más adelante. Hasta hace pocos meses, los funcionarios del organismo habían señalado que probablemente elevarían el costo del crédito en tres ocasiones en 2019.

Datos recientes han mostrado una desaceleración del mercado inmobiliario, un enfriamiento de la expansión del empleo y no han entregado señales de que la inflación se esté acelerando sobre la meta de un 2% de la Fed, por lo que hay muchas "razones para sugerir una pausa en marzo", dijo el viernes en una nota el economista de Cornerstone Roberto Perli.

Desde mediados del mes pasado, los funcionarios de la Fed han apuntado a la necesidad de reconsiderar el ritmo constante de un alza de tasas por trimestre de los últimos dos años.

Todo comenzó con el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, comentando al jefe de la Fed de Dallas, Robert Kaplan, en una entrevista que las autoridades del banco central podrían tener que "avanzar más lento" en medio de las crecientes incertidumbre, igual como tendría que hacerlo alguien que camina tanteando su ruta en un cuarto oscuro lleno de muebles.

Posteriormente ese mes, repitió la metáfora y destacó que las tasas están ahora "justo por debajo" de las estimaciones de un nivel neutral, un comentario que impulsó a los mercados debido a que los operadores lo interpretaron como una señal de que habría menos aumentos de los costos federales en el futuro.

En las minutas de la reunión de la Fed de noviembre, publicadas la semana pasada, los funcionarios fueron claros en que están preparándose para dejar de lado la promesa de "futuros incrementos graduales" de la tasa de política del banco central.

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