El nuevo gobierno debe atender las principales exigencias ciudadanas para que la corrupción, impunidad e inseguridad dejen de ser un lastre para el desarrollo económico del país, y con ello se pueda superar 2.5% de crecimiento que ha registrado México en más de dos décadas.

El presidente de la República que resulte electo deberá darle atención especial a demandas históricas, a fin de ser un país desarrollado con mejores niveles de bienestar, expresó el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

“La mayor exigencia de la población se centra en la necesidad de un ambiente de seguridad libre de corrupción e impunidad, ya que esto ha llevado al país a registrar niveles de violencia históricamente altos”, afirmó.

De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en lo que va del sexenio se reportan 107,858 homicidios dolosos, 18.3% más que en igual lapso del sexenio anterior.

De esta forma, existe el temor de las personas de sufrir un acto violento, aunado a la desconfianza en las instituciones encargadas de la seguridad pública, así que el número de delitos no denunciados fue de 93.6%, que responde principalmente a que los afectados consideran una pérdida de tiempo hacer la denuncia, además de la desconfianza que tienen en las autoridades.

El organismo que dirige Luis Foncerrada refirió que en los últimos 24 años, la economía mexicana ha crecido a un ritmo promedio anual de 2.5 por ciento. Sin embargo, está claro que esto no ha sido suficiente para cubrir las necesidades de la población.

Más bienestar y menos probreza

El presidente electo, a partir de este lunes, debe tener en consideración que la población espera una respuesta a sus demandas, como un país más desarrollado con mejores niveles de bienestar y por ende con menor pobreza, un país seguro, libre de corrupción e impunidad y con reglas claras del juego que estimulen la inversión y el empleo.

Foncerrada advirtió que para lograr tasas de crecimiento más altas se requiere de mayor inversión. “Incrementar el acervo de capital es indispensable para poder generar los empleos de calidad que contribuyan a mejorar el bienestar de los hogares”.

Actualmente, la inversión pública se encuentra en sus niveles más bajos de los últimos 70 años como porcentaje del PIB, en tanto que la privada, si bien ha aumentado su participación para compensar la debilidad de la inversión pública, es claro que también necesita un mayor impulso a través de un mejor entorno de negocios en el que prive la seguridad y reglas del juego claras que eliminen cualquier señal de incertidumbre de los flujos de capital, feriere el CEESP