Buenos Aires.- Las fuertes restricciones impuestas a la venta de dólares por el gobierno de Argentina sólo provocaron que la cotización de la divisa aumentara hasta en 26% en el mercado negro.

El gobierno de la presidenta Cristina Fernández comenzó a aplicar el año pasado políticas para evitar la fuga de dólares, ya que se calculaba que cada mes salían del sistema nacional 3,700 millones de la moneda estadounidense.

Desde entonces se decretó que los argentinos sólo podrían comprar dólares de manera directa en las ventanillas de los bancos o casas de cambio y fueron suspendidas las operaciones por banca electrónica o cajeros.

Hasta entonces para adquirir la divisa bastaba con presentar el Documento Nacional de Identidad, pero ahora los compradores también tienen que dar a conocer sus datos tributarios para comprobar ingresos y situación fiscal.

Los controles se endurecieron este año, ya que, mediante un sistema electrónico, la Administración Federal de Ingresos Públicos decide cuántos dólares puede comprar una persona, pero nunca queda claro por qué el límite.

El sistema ha generado situaciones absurdas, como por ejemplo que sin mayor explicación oficial no se puedan recibir giros del exterior en dólares, o que haya trabajadores cuyo límite de compra de divisas asciende a un dólar.

Además, los argentinos tampoco pueden extraer dólares en el extranjero desde sus cuentas argentinas, ya que para ello, antes deberán abrir aquí una cuenta en esa moneda, lo que dificulta los viajes al exterior.

Esta semana, el gobierno anunció que habrá mayores controles en los paquetes turísticos, así que el viajero deberá informar días y motivos de estancia en el exterior y el gobierno decidirá a cuántos dólares tiene derecho.

Estas políticas han abierto un debate en Argentina, país que estuvo dolarizado desde 1991 hasta 2002, y en donde hay una tradición de ahorro en esas divisas debido a las intermitentes crisis económicas que se han padecido.

Los argentinos confían más en el dólar que en su moneda local, así que desde hace décadas funciona un mercado paralelo e ilegal de venta de divisas que desestabiliza la economía nacional.

Tan sólo esta semana, por ejemplo, mientras el dólar oficial costaba 4.48 pesos argentinos, el dólar paralelo ascendía hasta los 6.18 pesos argentinos, aunque el jueves, con un feriado en ciernes, bajó hasta 5.93.

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