El gobierno argentino rechazó el lunes las críticas de The Economist sobre el mal desempeño de la economía del país al tildar al semanario británico de "usina conservadora pagada por el sistema financiero internacional".

"Todas estas usinas conservadoras a nivel internacional siempre pretenden denostar a la Argentina, que ha tenido una estrategia firme de desendeudamiento equivalente a casi 44,000 millones de dólares", dijo el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich.

Según "The World in 2015" (El mundo en el 2015), consistente en previsiones políticas y económicas del medio periodístico, Argentina deberá afrontar "el riesgo de una inflación descontrolada", además del peligro de "una revuelta popular" y una "crisis de pagos", antes de la celebración de las elecciones generales de octubre del próximo año, cuando se definirá al sucesor de la presidenta Cristina Fernández, quien por mandato constitucional no puede ser reelegida para una tercera gestión consecutiva.

Para Capitanich, The Economist y otros medios son "siempre fomentados por el sistema financiero internacional especulativo que ha llevado a la destrucción del sistema económico internacional con la agudización del desempleo y concentración de riqueza... cuando tenemos esos comentarios del país nos ponemos contentos y orgullosos porque significa que estamos en la buena senda".

El funcionario afirmó que "la tasa de inflación prevista es la que está en el Presupuesto Nacional (del 2015), que es del 15.6% con una tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto del 2.8 por ciento".

Sin embargo, economistas privados creen que la cifra de inflación para el próximo año está subestimada y la de crecimiento sobrevalorada.

"La Argentina tiene solidez desde el punto de vista macroeconómico", dijo Capitanich.

Explicó que las proyecciones para los próximos años muestran que el flujo de vencimientos de servicios de capital e intereses de deuda "es decreciente" e indicó que entre 2002 y 2003 "teníamos 166% de deuda en términos del PIB y ahora es de entre 39% y 40 por ciento".

También destacó que se logró reducir la deuda privada en manos extranjeras del 75% al 8% del PIB.

Según Capitanich, los vencimientos de deuda del año próximo llegan a unos 12,000 millones de dólares. En el 2016 suman 6,000 millones de dólares, en el 2017 serán de 8,000 millones de dólares y después de ese año inferiores a los 2,000 millones.

El funcionario afirmó además que en los próximos años se prevé una mayor producción de petróleo y gas y por tanto mayor abastecimiento de energía, lo que reducirá el flujo de las importaciones en ese sector.

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