El fracaso de la emisión de 3,000 millones de dólares de deuda argentina y de una oferta de canje o recompra voluntaria de los 6,700 millones de dólares del bono, Boden 2015, que vencen en octubre próximo dejó prácticamente intactos a los 15,000 millones de dólares de vencimientos que deberá afrontar el país el año que viene y no agregó prácticamente ningún dólar fresco para ayudar a enfrentarlos. Por ello, en el Ministerio de Economía no descartan seguir analizando el mercado para volver a probar suerte ante diferentes condiciones o, llegado el caso, con una mecánica de emisión distinta.

El viernes pasado, el ministro de Economía Axel Kicillof se mostró disconforme con los resultados de su ambiciosa maniobra financiera, anunciada poco más de una semana antes y asignó a los coletazos del derrumbe del petróleo los pésimos resultados del intento.

Las caídas en los mercados emergentes le pegaron de lleno, en verdad, a la maniobra. Al momento del anuncio de la oferta, el Boden 2015 valía 98.114 dólares y el Bonar 2024 95.74 dólares. Al cierre de la operación, el viernes pasado, esos precios habían caído a 97.48 y 94.75 dólares, respectivamente.

El funcionario había lanzado una semana antes una oferta de canje o recompra voluntarios del Boden 2015 que le permitía a los tenedores de esos papeles cambiarlos a cambio de 97 dólares por cada 100 dólares nominales o por 99.7 dólares de Bonar 2024 (más 1.53 dólares en efectivo).

En paralelo, abrió una colocación de deuda por hasta 3,000 millones de dólares en nuevos Bonar 2024 a un precio de 96 dólares por cada 100 dólares nominales.

El resultado de ese ambicioso plan fue inocultablemente magro: 185 millones de dólares de Boden 2015 fueron ofrecidos en recompra, 376 millones de dólares de esos mismos papeles fueron canjeados por el Bonar 2024 y sólo 285 millones de dólares fueron recaudados por la emisión de Bonar 2024.

En términos netos entraron 103 millones de dólares al país y los vencimientos para el año próximo se vieron aliviados en menos de 400 millones de dólares.

"La autorización de emisión de Bonar 2024 sigue vigente y la posibilidad de reabrirla está, siempre y cuando mejoren las condiciones financieras en los mercados de deuda", dijeron fuentes del Ministerio de Economía a este diario aunque aclararon que eso no significa que el relanzamiento sea seguro o tenga fecha estimada.

Entre las razones del fallido intento de salir a los mercados se contaron las diferencias entre el precio de mercado del Bonar 2024, muy golpeado por las caídas globales, y el precio fijo que estableció el ministerio Economía para la emisión. Era más barato comprar los Bonar 24 que ya cotizan en Bolsa que suscribir nuevos.

También se menciona entre las causas el poco ortodoxo método de ofrecer el bono sin tantear antes a grandes inversores institucionales del exterior ni recurrir a un intermediario.

Esa heterodoxia también podría ser revisada. "Dentro de la misma línea de análisis, así como se puede barajar una nueva colocación se puede considerar otros mecanismos de emisión", dijeron en Economía.

Los analistas consideraban que en caso de haber conseguido una mayor cantidad de fondos frescos, el Gobierno hubiera estado menos urgido para avanzar en una negociación con los fondos buitre a partir de enero. Con el resultado obtenido en esta primera vuelta, la carga de vencimientos prevista para el 2015, cercana a los 15,000 millones de dólares, se mantiene intacta.

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