El Fondo Monetario Internacional (FMI) otorgará a Argentina una línea de crédito stand by por 50,000 millones de dólares, una cifra mucho mayor a la esperada, a cambio de que el gobierno liberal acelere el ritmo de recorte de su déficit primario, entre otras medidas, según los detalles del acuerdo técnico anunciado el jueves.

A cambio del préstamo, Argentina se comprometió a bajar su objetivo de déficit fiscal primario, antes del pago de la deuda, de 3.2 a 2.7% del PIB en el 2018 y buscará cerrar el 2019 con un déficit de 1.3% del PIB, desde 2.2% previo. El objetivo paulatino es llegar a un superávit fiscal de 0.5% del PIB en el 2021.

La inflación en el 2017 fue de 25 por ciento. Las metas del programa son de 17% para el 2019, 13% para el 2020 y 9% para el 2021.

Macri anunció el 8 de mayo que había solicitado auxilio del FMI, en medio de una corrida cambiaria que depreció en más de 20% el peso y llevó a elevar a 40% la tasa de interés y a inyectar al mercado unos 11,000 millones de dólares de las reservas del Banco Central.

La moneda argentina se depreció 1.68% ante el dólar este viernes pero la Bolsa repuntó 4.15%, un día después de anunciarse el crédito otorgado por el Fondo.

El tipo de cambio cerró en 25.98 pesos por dólar, bajo presión de la demanda de billetes verdes por grandes empresas e inversionistas.

Supervisión del acuerdo

El FMI prevé para agosto el envío de la primera misión a Argentina para revisar el cumplimento del plan cuya formalización se espera para el 20 de junio, dijeron fuentes del organismo.

“El directorio tiene su reunión el 20 de junio, y lo normal es que se apruebe este programa y a partir de ahí Argentina tendrá una disponibilidad de 30% y luego procederían las visitas tradicionales”, dijo en rueda de prensa Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI.

“Las visitas revisarán la situación económica y el cumplimiento de las metas”, dijo Roberto Cardarelli, jefe de la misión del FMI para Argentina, señalando que la primera está programada inicialmente para agosto.

Las revisiones del avance del programa serán trimestrales y después de cada una estarían disponibles los diferentes tramos del programa, explicó Werner.

En caso de emergencia

El FMI dijo que el acuerdo preliminar alcanzado con Argentina permitirá que el país revise sus duras metas de ajuste fiscal si la situación social se deteriora, aunque no precisó cuál sería el margen.

“Lo que estamos contemplando es que las metas fiscales puedan ser revisadas en caso de que haya una necesidad para aumentar el gasto social”, dijo Werner.

“En caso de que las condiciones internacionales se compliquen, Argentina tendrá fondos para hacerles frente a fin de que no se generen episodios como los que se dieron en las últimas semanas”, afirmó el funcionario.

El plan es “que el gobierno no se enfrente con tener que recortar en otra área o en otro gasto prioritario para proteger a los más vulnerables”, añadió.

El ministro de Finanzas, Luis Caputo, dijo que el país necesitará unos 22,000 millones de dólares para financiarse en el 2019, para lo que podrá usar fondos del FMI o, si consiguen tasas más bajas, tomar deuda en el mercado privado.

El crédito del FMI “es precautorio; si lo necesitas, lo puedes usar, pero si recuperamos el acceso al mercado a buenas tasas, mejor guardarlo”, explicó.

Acuerdo con FMI atendería sólo déficit de cuenta corriente

Un informe de Ecolatina sostiene que sin una estrategia clara de crecimiento con promoción de las exportaciones, tipo de cambio real competitivo y apertura de mercados externos, el financiamiento otorgado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) sólo servirá para sostener por más tiempo el déficit.

El acuerdo alcanzado con el Fondo por 50,000 millones de dólares “sólo servirá para sostener por más tiempo un déficit de cuenta corriente elevado”, a lo que se le sumará mayor deuda en moneda extranjera, sostuvo la consultora Ecolatina.

“Para quienes piensan que el problema de Argentina es fiscal, dicho financiamiento será el puente para llegar al superávit primario que permite estabilizar el ratio (relación entre) deuda pública/producto y además corrige ‘pari passu’ el déficit externo, llevando al país a la senda del desarrollo”, dijo en un comunicado.

La consultora sostuvo que “lamentablemente, el principal problema de la economía argentina es la restricción externa, por lo que sin una estrategia clara de crecimiento con promoción de las exportaciones, tipo de cambio real competitivo y apertura de mercados externos, dicho financiamiento (el otorgado por el Fondo) sólo servirá para sostener por más tiempo un déficit de cuenta corriente elevado, acumulando mayor deuda en moneda extranjera”.

La consultora que dirige Lorenzo Sigaut Gravina también planteó “dos incógnitas sobre la viabilidad” del ajuste fiscal pactado con el Fondo el jueves pasado.

En este sentido, se preguntó si el gobierno contará con la aprobación de la oposición para llevarlo adelante y si en caso de que el PIB no crezca “el recorte del gasto sería aún mayor al estipulado, dificultando sobremanera el cumplimiento de la meta”. (Con información de El Cronista / Argentina)