Acicateados por la indignación nacional contra las firmas de Wall Street, los senadores aprobaron el jueves las restricciones más amplias que se hayan aplicado a los bancos desde la Gran Depresión.

La amplia reforma abarcará múltiples puntos del sistema financiero, desde los directores de las empresas de Wall Street hasta las personas que compran su primera vivienda, los grandes comerciantes de valores y los prestamistas en un pequeño pueblo.

La votación de 59 votos en favor y 39 en contra, representa una victoria importante para el presidente Barack Obama y llega apenas dos meses después de que se aprobó su ambiciosa reforma de salud. La propuesta debe ser ahora unificada con la versión que la Cámara de Representantes aprobó en diciembre.

Un negociador de la Cámara Baja pronosticó que la iniciativa estará en el escritorio de Obama para su promulgación alrededor del 4 de julio, Día de la Independencia.

Esta legislación busca impedir que se repita la serie de problemas que puso a los grandes bancos de inversiones de Wall Street al borde del colapso, lo que obligó a un costoso rescate por parte del gobierno.

Contempla nuevas formas de vigilar los riesgos en el sistema financiero y facilita la liquidación de las grandes firmas del sector que fracasen.

Redacta además nuevas reglas para los valores complejos que habrían incidido en la crisis económica del 2008, y crea una nueva agencia de protección al consumidor.

Impondría nuevas restricciones a los bancos más grandes e interconectados, y exigiría pruebas de que los solicitantes de préstamos pueden pagar las hipotecas más sencillas.

Horas antes, el Senado cerró los debates sobre la reforma de Wall Street. Los senadores aprobaron por 60 votos contra 40 poner fin al debate. Los demócratas obtuvieron el apoyo de tres republicanos.