El apoyo continuo y cada vez más amplio para Petróleos Mexicanos (Pemex), así como el aumento al gasto en infraestructura serán eventuales generadores de tensiones con impacto fiscal y, por ende, en la calificación, advirtió la agencia Moody’s.

Esto se suma a la inesperada contracción de la economía en el primer trimestre del año, que es un factor de crédito negativo para la calificación soberana de México y, de sostenerse, tendrá un claro impacto en los ingresos esperados del gobierno.

Este contexto de la economía “complica la agenda política del gobierno, particularmente el compromiso de responsabilidad fiscal”, sostuvo la agencia.

En un comentario divulgado para el emisor mexicano, analistas de Moody’s, liderados por Jaime Reusche, explicaron que, ante la desaceleración económica, la respuesta procíclica de las autoridades podría exacerbar un crecimiento que viene lento; frenará el sentimiento de inversionistas y consumidores, y afectará de nuevo las perspectivas de la economía.

Moody’s mantiene el diagnóstico de que la estabilidad macroeconómica de México le alcanza para mantener una condición manejable para este año y el próximo. Sin embargo, indica que se presentarán tensiones en el compromiso con la responsabilidad fiscal en ausencia de medidas que incentiven la actividad económica, generen ingreso y apuntalen la maquinaria productiva.

Se destacan que el débil crecimiento del desempeño en la actividad económica podría demandar recortes adicionales al gasto, lo que también generará presión sobre el PIB.

La calificación actual de México en Moody’s es “A3”, con perspectiva Estable, que es tres escalones arriba del grado de inversión, que indica a los inversionistas que el país cuenta con “solvencia notable”.

Momento negativo

El análisis expone que la contracción del sector industrial, que hiló dos trimestres consecutivos, evidencia que el momento económico negativo está cobrando velocidad.

En el comentario, los analistas explicaron que con los riesgos para el desempeño económico a la baja, los ingresos del sector público pueden ser inferiores a las estimaciones revisadas. Esto significa que van a requerirse recortes adicionales al gasto o que el gobierno tendrá que encontrar una forma de aumentar los impuestos o crear nuevos.

En conclusión, refieren que las preocupaciones sobre las prioridades políticas socavarán la confianza del mercado, amenazado para frenar aún más la inversión, lo que seguirá pesando sobre las expectativas de México.

Apenas en abril, el director asociado para América Latina en Moody’s, Mauro Leos, explicó que la intención del gobierno de utilizar los recursos del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios para inyectar a Pemex una parte será positiva, en tanto el presidente de México respalde al equipo económico.