La decisión "histórica" esta semana del Reino Unido de combatir la opacidad financiera en sus territorios de ultramar alegró a las organizaciones no gubernamentales (ONG), pero inquieta en los paraísos fiscales afectados.

Los diputados británicos dieron un gran paso en la lucha contra el dinero "negro" al aprobar el martes una enmienda que obliga a los territorios de ultramar a declarar públicamente la identidad de los propietarios de la empresas que están ahí registradas.

El parlamento presionó a la primera ministra conservadora Theresa May, que defendía un texto menos frontal ante los territorios.

Las ONG aplaudieron la iniciativa, que fue calificada de "histórica" por la asociación especializada en justicia fiscal, Tax Justice Network.

Esta ONG recordó que el Reino Unido dispone de la mayor red de secreto fiscal del mundo, con territorios como las Islas Caimán, las Islas Vírgenes británicas, las Bermudas o las Turcos y Caicos

La decisión adoptada el martes "es una mala noticia para quienes defraudan al fisco, quienes blanquean dinero y para los cleptócratas" se congratuló Markus Meinzer, de Tax Justice Network.

Para esta ONG, la decisión es importante pues el propio Reino Unido alentó a estos territorios a convertirse en paraísos fiscales en los años 1950, a medida que el país reducía sus ayudas financieras.

Los gobiernos británicos habían prometido estos últimos años adoptar medidas de lucha contra esta opacidad, pero ninguna de ellas salió adelante.

Para la ONG Global Witness, ahora el Reino Unido "ha llevado a cabo una de las más importantes acciones de los últimos años contra la corrupción en el mundo".

Este resultado, según esta ONG, obedece a las numerosas campañas de la sociedad civil, de parlamentarios y periodistas que han denunciado las actividades criminales en esos territorios, apreciados "por los gángsteres y los oligarcas del tipo McMafia", nombre de una serie británica de la BBC sobre las actividades de mafiosos rusos desde Londres.

Estos territorios se colocaron en el ojo del huracán en el momento de los escándalos de los Papeles de Panamá en el 2016, y más recientemente en los Paradise Papers.

A título de ejemplo, las Bermudas y las Islas Caimán fueron designados como los dos peores paraísos fiscales del mundo por la asociación Oxfam en su última clasificación.

El exprimer ministro David Cameron había abierto la vía en el 2016 al implementar un registro en el Reino Unido que permitiera conocer, más allá de las sociedades 'pantalla', la identidad de los propietarios de empresas, algo sin precedentes entre los países del G20 y en la Unión europea.

COLONIALISMO

Pero el estado de ánimo era bien distinto en los territorio ultramarinos de la Corona británica, cuya prosperidad reposa esencialmente en el secreto fiscal.

"Esto es colonialismo. Es algo malo" dijo en la radio BBC 4 Lorna Smith, directora general de BVI Finance, lobby que defiende los intereses de las Islas Vírgenes.

Según este organismo, el Parlamento británico vulnera los derechos otorgados a este territorio en el 2007 para administrar de forma soberana su economía.

El primer ministro de Bermudas, David Burt, también calificó la medida de colonialismo y de "importante retroceso" en las relaciones entre Londres y los territorios de ultramar.

Y le sorprende en particular que los territorios de la Isla de Man, Jersey y Guernesey, que dependen directamente de la Casa Real británica y que no son parte formal del Reino Unido, estén exentos de la medida.