En esta ocasión, le tocó el turno a Moody’s, que el viernes anunció un recorte en la nota soberana de México a “Baa1” con perspectiva negativa, desde “A3”, aún tres niveles arriba del grado de inversión.

Esta acción refleja la perspectiva de crecimiento a mediano plazo considerablemente más débil; evidencia el “continuo deterioro de la situación financiera y operativa de Pemex que está erosionando la fortaleza fiscal del soberano, la cual ya se encuentra presionada ante el menor crecimiento de los ingresos fiscales dado lo débil de la economía” y responde “al deterioro en el marco de políticas públicas y en la capacidad institucional”.

Con esta acción, que se suma a los ajustes de Standard & Poor’s y Fitch, el mensaje que reciben los inversionistas es que hay riesgos de mediano y largo plazos.

El jefe para México y Canadá en BofA Securities, Carlos Capistrán, anticipó que vendrán más recortes en la nota soberana por parte de Moody’s.

El analista senior de DuckerFrontier, Alejandro Valerio, reconoció que “México no enfrenta problemas estructurales como Costa Rica o Venezuela, ni se encuentra en una situación de vulnerabilidad como en 1994 o en 1982”.

Sin embargo, enfatizó que “la reacción de las calificadoras debe ser una llamada de alerta para que México”.

Incertidumbre

Por su parte, el economista para América Latina en Goldman Sachs, Alberto Ramos, sostuvo que así como va la administración, generando incertidumbre en la inversión con sus políticas heterodoxas, México y Pemex continuarán en la mira de las calificadoras.

“La economía no ha registrado crecimiento durante más de un año y ha estado perdiendo resistencia constantemente, debido a las políticas heterodoxas vigentes que aplica en un entorno de asignación inadecuada de recursos públicos, una creciente incertidumbre de inversión, un precario respeto a los contratos y un entorno comercial que no garantiza tranquilidad a los inversionistas”.

Grado de inversión

Carlos Capistrán, jefe para México y Canadá en BofA Securities, señaló que México está en riesgo de perder el grado de inversión, en un mediano o largo plazos, ante la combinación de: el estancamiento del Producto interno bruto del 2019 que lo dejó débil para recibir los choques del petróleo y el Covid-19. También, enfrenta el deterioro de las finanzas públicas tras el uso del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios, para conseguir el superávit el año pasado.

Agrega que encima están el impacto económico del Covid-19, la caída del precio del petróleo y la limitada respuesta del gobierno para estimular a la economía ante el choque de la emergencia sanitaria.

Jonathan Fortun, economista de IIF,  explicó que, en caso de que México llegue a perder el grado de inversión, se vendría una fuga importante de capitales. No es la expectativa base, ni una proyección de mediano plazo.

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