Tal como lo plantea el FMI, en México son los hogares que viven con un solo salario mínimo los que perciben una mayor variación de los precios en los productos y servicios que consumen. Datos del Inegi muestran que para este segmento de la población, la variación de los precios generales ascendió a 6.24%, en septiembre, una proporción que contrasta con la fluctuación de 6% que registró en el dato anual del Indice Nacional de Precios al Consumidor (INPC).

En contraste, conforme sube el estrato del gasto familiar, se reduce el registro.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoció que “el rápido aumento de los precios de alimentos ha hecho más pesada la carga de la pandemia que soportan los hogares de bajo ingreso”.

Desde su perspectiva, las “crecientes presiones inflacionarias (...) con un telón de fondo de capacidad ociosa en el mercado laboral generan complicadas disyuntivas para los bancos centrales para mantener ancladas las expectativas de inflación a largo plazo”.

Sin embargo, sugirieron a los bancos centrales de economías emergentes de América Latina y el Caribe “tomar las medidas oportunas y contundentes para endurecer la política monetaria, enviar señales claras de su compromiso con las metas de inflación y evitar alzas persistentes de los precios”.

“Es bastante probable que tengan que seguir reduciendo el apoyo monetario para anclar las expectativas inflacionarias (...) a pesar de que la capacidad ociosa sigue aún presente en sus economías”.

Al interior de un análisis especial desarrollado por el área de investigación económica en el FMI, sostuvieron que las presiones sobre los precios pueden ser temporales, sin embargo se ha vuelto necesario “replegar en cierto grado la política monetaria” para preservar la credibilidad que guía las expectativas en la formación de precios.

En este punto, destacan la posición del Banco de México que “ha dado ciertos indicios de endurecimiento (de las condiciones monetarias)”.

Entre los riesgos externos que identifican los expertos del FMI para las economías de la región admitieron que “quizá sea necesario anticipar la normalización (de la Fed) a fin de preservar la credibilidad en una región con antecedentes de inflación elevada y volátil”.

Colocaron entre los dos principales riesgos para las economías de América Latina y el Caribe “un endurecimiento de las condiciones financieras mundiales debido a la normalización más rápida de lo previsto en economías avanzadas”.

Alerta a la que se suma “un cambio brusco del apetito de riesgo que podría desencadenar salidas de capital y depreciar las monedas locales”.

De presentarse estos casos, advierten que “induciría una orientación más restrictiva de la política monetaria con consecuencias negativas para la recuperación, y el crecimiento del sector privado”.

Tal como lo plantea el FMI, en México son los hogares que viven con un solo salario mínimo los que perciben una mayor variación de los precios en los productos y servicios que consumen.

Alcanza para menos

Hogares con salario mínimo

Datos del Inegi muestran que para este segmento de la población, la variación de los precios generales ascendió a 6.24 pro ciento.

Menos impacto

El segmento de menor impacto es el que vive con más de seis salarios mínimos, que registró una variación de 4.85% en su inflación.

Subyacente

La inflación subyacente sigue al alza, en especial en agropecuarios, por los choques globales y por sus propios desbalances.

Alza en tasas

Analistas mencionan que quizá sea necesario anticipar la normalización de la política monetaria de la Fed.

ymorales@eleconomista.com.mx