El déficit público de Alemania será mucho más bajo de lo previsto en los próximos años, según un documento del gobierno germano, que ve así reforzada su posición de defensor del rigor presupuestario en Europa.

Según el proyecto de ley de finanzas para los próximos cinco años, el déficit presupuestario del Estado federal alemán será en el 2010 de 65,000 millones de euros (unos 81,000 millones de dólares), en lugar de los 80,000 millones previstos con anterioridad.

La situación se repetirá en el 2011, año para el cual se espera ahora un déficit de 57,500 millones de euros, contra 76,600 millones de euros proyectados antes.

El déficit debería reducirse en forma progresiva hasta alcanzar 24,100 millones de euros en 2014, conforme a los objetivos de saneamiento de las finanzas públicas inscritos en la Ley Federal, la Constitución alemana.

La reducción del déficit se explica en primer lugar por la extraordinaria salud del mercado de trabajo, que permitirá a Alemania ahorrar el año próximo no menos de 10.000 millones de euros destinados a indemnizar a desempleados.

El ministro de Economía, Rainer Brüderle, habla incluso de un "milagro del empleo".

El índice de desempleo se establece actualmente en 7.5% en Alemania, donde las usinas, orientadas de preferencia a la exportación, trabajan a pleno régimen gracias a la reactivación de la economía internacional.

Sostenido por estas buenas cifras, el gobierno no se priva en su planificación presupuestaria de dar un pequeño sermón a los otros países europeos.

"En los próximos meses, se tratará ante todo de que los países de la zona euro -y los otros- tomen en forma resuelta el camino de la consolidación de los presupuestos públicos", señala el texto.

"Alemania desempeñará en ese contexto un papel de modelo en la zona euro", agrega.

La cuestión podría provocar tensión en Europa, ya que el objetivo adoptado por Alemania irrita a ciertos de sus socios que preferirían sostener un poco más una reactivación aún frágil.

El debate no es solo europeo: Estados Unidos critica con regularidad la austeridad alemana.

Los más escépticos ante la política presupuestaria alemana podrán consolarse constatando que las previsiones del gobierno se basan en algunas cifras hipotéticas.

La primera de esas cifras es la del crecimiento, para el cual el gobierno alemán se basa en estimaciones juzgadas realistas por los economistas (1.4% en el 2010, 1.6% en el 2011), aunque la primera economía europea, muy dependiente del comercio exterior, sería la más afectada en caso de una nueva recesión mundial.

Por otra parte, la previsiones presupuestarias incorporan ingresos fiscales aún inexistentes, como un impuesto a las transacciones financieras a partir del 2012 o un impuesto a la energía nuclear desde 2011.

RDS