Alemania evitó entrar oficialmente en recesión, tal y como preveían los economistas, gracias a un avance  de 0.1% de su Producto Interno Bruto (PIB) en el tercer trimestre con relación al trimestre anterior.

El modesto avance del PIB entre julio y septiembre evita dos trimestres consecutivos de retroceso, lo que habría llevado a la economía alemana a la recesión técnica.

“No podemos hablar de cambio fundamental de la coyuntura, pero estos indicadores aportan una luz de esperanza”, dijo el ministro de Economía, Peter Altmaier, en un comunicado.

El jueves, la oficina federal de estadísticas Destatis revisó al alza el crecimiento registrado en el primer trimestre, de 0.4 a 0.5%, pero rebajó el del segundo trimestre a -0.2 desde -0.1 %, calculado en un principio.

“Haya o no recesión, la economía alemana cayó en el estancamiento de facto, con un crecimiento trimestral de 0.1% promedio desde el tercer trimestre del 2018”, señala Carsten Brzeski, un economista del banco ING.

Según Destatis, la demanda interna se mantiene gracias al mercado laboral, que presentó una tasa de desempleo de 5.0% en octubre, cercana a su nivel más bajo desde la reunificación del país, y a las tasas de interés históricamente bajas.

Al contrario, las inversiones en equipamiento retrocedieron con relación al trimestre anterior, una tendencia que según Destatis refleja el mal momento del sector manufacturero.

La industria, tradicionalmente el motor económico de Alemania, sufre las consecuencias de los conflictos comerciales y de factores más locales como las sequías que afectaron al sector químico o las dificultades de los fabricantes de automóviles.

Según Tim Wollmerhäyser, del instituto económico IFO, “no hay que temer una profunda recesión en los próximos meses” porque, según él, el riesgo del Brexit o de las guerras comerciales ha disminuido.

La mayoría de los institutos de investigación alemanes ven una reaceleración de la economía en los próximos meses, igual que el gobierno, que prevé un crecimiento de 0.5% este año y de 1% en el 2020.

Según Carsten Brzeski, de ING, la principal incógnita es saber hasta cuándo la demanda interior alemana podrá resistir a un mundo económicamente “depresivo” que está afectando a industrias como la del automóvil, en plena transformación hacia los coches eléctricos.

Según el economista, este periodo de incertidumbre “explica la reticencia o al menos las dudas del gobierno alemán para comprometerse a la estimulación presupuestaria a corto plazo”.

A pesar de las presiones internacionales y del mundo económico para que el gobierno gaste más, la canciller Angela Merkel, sigue manteniendo su política de déficit en equilibrio que aplica desde el 2014.

La zona euro confirma su ralentización: crece 0.2% en III Trim Paralelamente, la economía de la zona euro creció 0.2% en el tercer trimestre, en línea con el segundo, según confirmó la oficina de estadística europea, Eurostat. El conjunto de la región se expandió 0.3%, 1 décima más que entre abril y junio.

En comparación con un año antes, el PIB ha crecido 1.2% en la eurozona y 1.3% promedio en los 28 países que componen la Unión Europea, frente al crecimiento de 1.2 y 1.4% del trimestre anterior, respectivamente.

Por países, los más dinámicos fueron Polonia (con una tasa de 1.3%), Hungría (1.1%), Chipre, Letonia y Bulgaria (los tres con 0.7 por ciento). La economía española creció 0.4%, en línea con el trimestre anterior.

Ningún país con datos disponibles ha registrado una contracción. Italia ha marcado una expansión, de 0.1 por ciento. Otra de las grandes economías de la región, la francesa, creció 0.3 por ciento.