La ofensiva de Alemania para conseguir respaldo a su idea de un impuesto a las transacciones financieras chocó con la resistencia de los ministros de la Unión Europea (UE), que están divididos sobre cómo conseguir más dinero de los bancos, a los que se culpa por la crisis financiera.

No debemos perder el tiempo por años y no llegar a una solución , sostuvo el ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schäuble, durante un encuentro de ministros de Finanzas de la UE en Bruselas.

Si vemos que no hay solución, estamos obligados a buscar alternativas , dijo, agregando que no actuar sería desastroso .

Tras no conseguir apoyo al plan por parte de Estados Unidos y otros miembros del grupo de economías líderes del G-20, Francia y Alemania están ahora tratando de llegar a un acuerdo para poner fin a más de dos años de debate sobre el tema en Europa.

La base de la discusión es un proyecto de la Comisión Europea (CE) para crear un impuesto que pueda recaudar hasta 57,000 millones de euros. El grueso de esa cifra provendría de Londres, el mayor centro financiero de la UE.

LOS MINISTROS HABLAN

Otros países, que en principio apoyaban la idea, expresaron sus reservas sobre la implementación.

El primer ministro italiano, Mario Monti, confirmó su apoyo a los objetivos de la propuesta , pero pidió un examen sobre el impacto económico.

El ministro de Finanzas de Holanda, Jan Kees de Jager, manifestó su respaldo a medidas que hagan que los bancos paguen su parte, aunque llamó a realizar una investigación sobre los efectos económicos colaterales que tendría la aplicación de un impuesto.

La canciller alemana, Angela Merkel, ha dicho que quiere un resultado para este mes, cuando se harán esfuerzos para llegar a un acuerdo entre los 27 países de la UE, una meta que siempre ha lucido ambiciosa.

Nueve países, entre ellos Alemania, Francia, Bélgica, Italia y Austria, escribieron una carta a Dinamarca, que preside la UE, para acelerar el análisis y el proceso de negociación sobre el impuesto. Estos países serían suficientes en número para lanzar su propio impuesto a través de un proceso que se conoce como cooperación reforzada.

El año pasado, la Comisión Europea propuso gravar las operaciones con acciones, bonos y sus derivados en toda la UE a partir del 2014. El tributo funcionaría de manera similar al gravamen sobre las estampillas de 0.5% que cobra Gran Bretaña a las operaciones con acciones, el cual recaudó casi 3,000 millones de libras en el año financiero hasta abril del 2011.

Incluso si Gran Bretaña se niega a implementar el impuesto, algunas operaciones realizadas en Londres podrían verse afectadas.