El gobernador del Banco de México (Banxico), Alejandro Díaz de León, explicó personalmente al presidente Andrés Manuel López Obrador “la importancia de observar el procedimiento y los tiempos previstos en la ley del banco central, en materia de remanentes de operación” del instituto central.

El Banxico detalló en un comunicado que en este encuentro realizado en Palacio Nacional, “se ratificó la importancia de que el instituto central siga orientando sus esfuerzos al cumplimiento de su mandato constitucional prioritario de procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional”.

El encuentro personal entre el mandatario y el gobernador del Banxico fue iniciativa del presidente López Obrador, quien aseguró en sus conferencias matutinas del 15 y 16 de abril, que trataría de convencer al banquero central de adelantarle al gobierno “la garantía que existe si hay depreciación de la moneda, por la que el Banco de México tiene que compensar a la Secretaría de Hacienda”.

Todavía en la conferencia del jueves 16 de abril, AMLO precisó que “de acuerdo con la norma, es en abril (cuando se realiza la transferencia del Banxico al gobierno si hay utilidad), pero podríamos buscar un mecanismo para que se adelantara este recurso o parte de este recurso, aseguró el mandatario.

De acuerdo con el vicepresidente y senior portfolio Manager en Franklin Templeton, Luis Gonzali, “la negativa educada del gobernador del Banco de México a anticipar ese dinero es una buena señal sobre la autonomía e independencia que mantiene el banco central”.

Ley al pie de la letra

La Ley del Banco de México, en su artículo 55, precisa que “el Banco (de México) será una institución sin propósito de lucro y deberá entregar al gobierno federal el importe íntegro de su remanente de operación una vez constituidas las reservas previstas en esta Ley”.

Enfatiza en el mismo artículo que “dicha entrega se efectuará a más tardar en el mes de abril del ejercicio inmediato siguiente al que corresponda el remanente”.

Es decir, si se hubiera presentado una depreciación del peso frente al dólar el año pasado, suficiente para favorecer una generación de utilidad para el Banxico, este remanente se entregaría este mes en curso.

Sin embargo, el año pasado la moneda mexicana se fortaleció frente al dólar en 3.96%, por tanto no se presentó utilidad alguna.

El estratega de Franklin Templeton precisó a El Economista que los remanentes de operación del banco central “son ganancias contables por variaciones del tipo de cambio que se obtienen hasta el cierre del año fiscal”.

Sostuvo que es temprano para anticipar que el Banxico tendrá esta utilidad, incluso asumiendo que el tipo de cambio se ha depreciado 27%, pues en lo que resta del año se pueden presentar pérdidas en la operación del banco central, que se tendrían que cubrir con los recursos a la mano.

Además, la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, en su artículo 19 Bis, precisa que “el Ejecutivo Federal, por conducto de la Secretaría de Hacienda, deberá destinar cuando menos 70% de los ingresos que corresponden al remanente de operación del Banco de México a la amortización de la deuda pública contratada en ejercicios fiscales anteriores”.

Y se debe utilizar 30% restante para “fortalecer el Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios”, sostuvo el estratega.

El antecedente

El Banco de México no genera una utilidad constante. De hecho, la última ocasión que se realizó una transferencia al gobierno fue en el 2017, por 321,653 millones de pesos.

Esta utilidad fue generada en el ejercicio fiscal 2016, cuando el tipo de cambio se depreció 20% pero fue transferida conforme a la Ley, y una vez constituidas las reservas contables, en abril del año siguiente, fecha en la que también se suele realizar una auditoría contable del Estado de Cuenta anual del ejercicio anterior.

El estratega de Franklin Templeton explicó que el banco central tiene cierta discrecionalidad sobre entregarlos o no, pues aún contando con el remanente, podría decidir reservar parte de la utilidad por si tiene que reconstituir reservas, o si anticipa alguna incidencia para el año siguiente.

Y ése es un cálculo exclusivo del Banco de México y una decisión que toma una vez que se confirma que tuvo remanentes de operación.