Es muy posible que los fondos de inversión que poseen instrumentos de deuda de Petróleos Mexicanos (Pemex) continúen vendiendo esos activos, pese a que se superó la amenaza del presidente Donald Trump de imponer aranceles. La razón principal es que muchos de estos fondos tienen una normativa propia que les impide tener en sus carteras activos financieros sin grado de inversión, explicó Jonathan Heath, subgobernador del Banco de México.

“El recorte de la calificación de Pemex, junto con la amenaza de Trump, provocó un ajuste inicial en los portafolios de los inversionistas, donde muchos fondos empezaron a deshacerse de sus posiciones en instrumentos mexicanos”, dijo. Esto se reflejó en la depreciación cambiaria.

Entrevistado por El Economista, para conocer el funcionamiento de estas calificaciones de riesgo, expuso que el cambio que realizó Fitch, de “BBB-” a “BB+”, convirtió a Pemex en un emisor de grado especulativo. Esto significa que sus instrumentos de deuda tienen el estatus de bonos chatarra.

Sin embargo, las otras dos calificadoras, Standard & Poor’s y Moody’s, aún confieren a Pemex el grado mínimo de inversión, “BBB-”. Dado que dos de las tres empresas calificadoras le otorgan esta calificación, el mercado todavía considera que los activos de Pemex tienen grado de inversión.

Sin embargo, estas dos le han otorgado a Pemex una perspectiva Negativa, que significa que la situación financiera de la empresa está bajo observación para ver si en un futuro previsible también bajan su calificación a grado especulativo.

Fondos con reglas propias

Los mercados casi siempre se adelantan a lo que anticipan que va a suceder, por lo que en términos prácticos los inversionistas ya consideran los activos de Pemex como especulativos y se estarán deshaciendo de ellos, dijo Heath.

El subgobernador precisó que cada fondo de inversión que posee los activos tiene sus propias reglas. Algunos tienen que deshacerse de los títulos de un emisor cuando dos de tres calificadoras retiran el grado de inversión.

Pero otros consideran sólo la calificación mínima de las tres, por lo que ya están obligados a venderlos. Sin embargo, el hecho de que algunos fondos empiezan a deshacerse en estos activos hace que baje su precio en el mercado, y ante este hecho todos los demás fondos también van a querer venderlos.

El banquero central detalló que este reacomodo de portafolios se está presentando en el mercado secundario y que el efecto sobre el tipo de cambio depende en buena medida de a quién se vende, ya sea extranjero o residente.

Si un fondo global vende sus activos a otro de las mismas características, no debe tener mayor impacto. Sin embargo, si los vende a un fondo o banco en México, implica una salida de capitales. También depende de las características mismas de los bonos de Pemex, ya que la mayoría de los que se van a querer vender se denominan en dólares.

Se encareció mercado.

Tras la degradación de la nota de Pemex que condujo Fitch, se han encarecido las condiciones de financiamiento para nuevas emisiones de la compañía, mientras que al mismo tiempo se impacta en el precio de los bonos en circulación. Lo primero presiona más la posibilidad de que la empresa levante recursos en el mercado, en un momento en el que la brecha de refinanciamiento es cercana a 40 por ciento. Tal como se ha observado en el mercado desde el momento en que Fitch recortó la nota de la petrolera, el jueves pasado, los precios de los títulos emitidos por Pemex completan una caída de 2%, al pasar de una cotización de 88.4 dólares por activo a 85.612 dólares este viernes.

Evita desequilibrios

“Es importante que el tipo de cambio absorba los choques”

Ante la posibilidad de que Trump vuelva a amenazar con aranceles y tras el recorte de nota a Pemex, los activos mexicanos se perciben como más riesgosos y menos deseables. Si los tenedores quieren venderlos y reacomodarse en otros mercados, el tipo de cambio puede presionarse ante la mayor demanda de dólares.

Ante esta eventualidad, Jonathan Heath dice que es importante dejar que el tipo de cambio absorba el choque, ya que éste es el instrumento principal que se tiene para evitar desequilibrios y problemas más serios en el futuro.

El Banxico no tiene ningún objetivo o rango para el tipo de cambio y busca que su nivel siempre refleje la interacción entre la oferta y la demanda. Lo único que busca el banco es que si hay un ajuste, éste sea ordenado.

Destaca que la Comisión de Cambios participa sólo cuando se presenta un ajuste desordenado o si se presenta falta de liquidez. En estos casos, la tarea de la comisión es asegurarse de que el mercado tenga la liquidez necesaria para que el ajuste se haga de forma ordenada.

Por ejemplo, Estados Unidos impone un arancel generalizado, el mejor instrumento que tenemos para absorber el choque es el tipo de cambio. Si suben el arancel 5% y el tipo de cambio se ajusta 5%, el efecto para nosotros casi se neutraliza. En este sentido es que hay que dejar que el tipo de cambio vaya a donde tenga que ir y así evitamos un desequilibrio mayor o una desestabilización traumática, como sucedía en otros tiempos que no se permitía que el tipo de cambio se ajustara.